Hacia una Razón Simbólica A Priori

Relectura Crítica Sintética de Kant, Jung y la Física Cuántica

Resumen

Este artículo propone la formulación de una *razón simbólica a priori* como nuevo concepto de facultad trascendental capaz de mediar entre la experiencia humana y los dominios no‑intuitivos de la realidad, especialmente aquellos revelados por la física cuántica. A partir de una relectura crítica de la estética y la analítica trascendental kantianas, y de una reinterpretación filosófica de los arquetipos jungianos, se argumenta que el símbolo no es un producto cultural contingente, sino una estructura trascendental necesaria para la inteligibilidad de fenómenos que exceden la intuición espacio‑temporal. La razón simbólica a priori se presenta como un sistema conceptual que articula arquetipos, operaciones simbólicas y hermenéutica, ofreciendo un marco para comprender causalidades no‑clásicas, patrones relacionales y estructuras emergentes de sentido. Finalmente, se discuten las implicaciones epistemológicas, ontológicas y metodológicas de esta facultad para la filosofía contemporánea, la teoría de la ciencia y la hermenéutica simbólica.

1. Introducción

La física cuántica ha desestabilizado varios supuestos fundamentales del proyecto crítico kantiano, especialmente la idea de que el espacio, el tiempo y la causalidad determinista constituyen condiciones universales e inmutables de la experiencia posible (Kant, 1781/1998). Al mismo tiempo, la psicología analítica de Jung introdujo la noción de arquetipos y sincronicidad como estructuras simbólicas que median entre psique y mundo (Jung, 1959), aunque sin elevarlas al nivel trascendental.

Este artículo propone una síntesis: la formulación de una razón simbólica a priori, una facultad capaz de organizar lo no‑intuitivo mediante estructuras simbólicas que permiten pensar fenómenos cuánticos, patrones no‑locales y formas emergentes de causalidad. Esta facultad no sustituye a la sensibilidad ni al entendimiento, sino que las complementa en dominios donde ambas resultan insuficientes.

2. Insuficiencia del marco trascendental clásico

Kant sostuvo que el espacio y el tiempo son formas a priori de la sensibilidad, y que la causalidad determinista es una categoría necesaria del entendimiento. Sin embargo, la física cuántica ha mostrado que:

  • el espacio‑tiempo clásico no es fundamental (Rovelli, 2016),
  • la causalidad puede ser probabilística o incluso no‑local (Maudlin, 2019),
  • y muchos fenómenos no pueden representarse mediante intuiciones sensibles.

Estos resultados sugieren que el marco trascendental kantiano es insuficiente para dar cuenta de dominios donde la intuición humana no puede operar. La experiencia científica contemporánea requiere una facultad capaz de mediar entre formalismos matemáticos abstractos y estructuras de sentido humano.

3. Hacia una razón simbólica a priori

La razón simbólica a priori se define como:

la facultad trascendental mediante la cual la mente humana organiza lo no‑intuitivo mediante estructuras simbólicas que permiten reconocer patrones, relaciones y formas de causalidad no‑clásica.

A diferencia de la sensibilidad, el entendimiento o la imaginación, esta facultad no opera mediante intuiciones ni categorías, sino mediante símbolos estructurales que median entre lo real y lo pensable.

Esta propuesta se inspira en la intuición jungiana de que los arquetipos son patrones universales de organización psíquica (Jung, 1959), pero los reinterpreta como formas simbólicas trascendentales, no meramente psicológicas.

4. Axiomas de la razón simbólica a priori

El sistema se articula mediante cinco axiomas fundamentales:

1. Axioma de insuficiencia estética: no todo lo real es intuible en espacio‑tiempo.
2. Axioma de mediación simbólica: lo no‑intuitivo solo puede ser comprendido mediante estructuras simbólicas.
3. Axioma de estructura a priori: existen formas simbólicas universales que preceden a la experiencia.
4. Axioma de correspondencia no‑clásica: los símbolos no representan, sino que resuenan con estructuras profundas de la realidad.
5. Axioma de multiestratificación: la razón simbólica opera en niveles individuales, colectivos, científicos y poéticos.

Estos axiomas permiten pensar la relación entre sujeto y mundo más allá del marco representacional clásico.

5. Estructura interna de la razón simbólica

La razón simbólica a priori se compone de tres momentos funcionales:

5.1. Momento arquetípico
Los arquetipos son matrices simbólicas universales que organizan la experiencia de lo no‑intuitivo. No son imágenes, sino estructuras de posibilidad.

5.2. Momento operatorio
Aquí los arquetipos se combinan y transforman en configuraciones simbólicas concretas: metáforas, modelos, mitos, teorías. En este nivel se articulan símbolos como superposición, entrelazamiento o colapso, entendidos como estructuras de sentido.

5.3. Momento hermenéutico
La interpretación simbólica produce sentido y establece criterios de validez simbólica: coherencia estructural, resonancia transversal, fecundidad interpretativa y compatibilidad no‑reductiva con la ciencia.

6. Implicaciones para la física cuántica

La razón simbólica a priori permite comprender la física cuántica sin reducirla a metáforas ingenuas ni exigir representaciones intuitivas imposibles. En lugar de imágenes espaciales, ofrece estructuras simbólicas que median entre formalismo matemático y experiencia humana.

Por ejemplo:

  • la superposición puede entenderse como símbolo de potencialidad múltiple,
  • el entrelazamiento como símbolo de unidad relacional,
  • el colapso como símbolo de actualización de posibilidad.

Estos símbolos no necesariamente describen la realidad cuántica, pero permiten pensarla.

7. Implicaciones epistemológicas y ontológicas

7.1. Epistemología
La razón simbólica a priori introduce un nuevo tipo de objetividad:
una objetividad estructural, basada en resonancias simbólicas y no en representaciones intuitivas.

7.2. Ontología
El símbolo se convierte en un operador ontológico:
no describe lo real, sino que abre un espacio de sentido donde lo real puede manifestarse.

7.3. Metodología
La ciencia deja de ser exclusivamente representacional y se vuelve también simbólica, especialmente en dominios no‑clásicos.

8. Conclusión

La razón simbólica a priori constituye una ampliación del proyecto crítico kantiano y una profundización filosófica de la intuición jungiana. Ofrece un marco para comprender fenómenos no‑intuitivos sin renunciar a la exigencia trascendental de condiciones de posibilidad del conocimiento. En un mundo donde la ciencia opera cada vez más en dominios abstractos y no representables, esta facultad se vuelve indispensable para articular sentido, comprensión y orientación.

Nodo formal para un rastreo conceptual poiosófico

Nodo: Razón Simbólica A Priori
Tipo: Nodo teórico‑trascendental
Relaciones principales:
– ↔ Sincronicidad poiosófica (manifestación fenoménica de estructuras simbólicas a priori)
– ↔ M‑RRSS (circulación colectiva de operadores simbólicos)
– ↔ Poética (laboratorio de operaciones simbólicas)
– ↔ Cuántica (dominio no‑intuitivo que exige mediación simbólica)
– ↔ Arquetipos (formas simbólicas trascendentales)

Función en el sistema:
Proveer el marco trascendental para comprender fenómenos no‑intuitivos mediante estructuras simbólicas que permiten articular sentido, causalidad no‑clásica y patrones relacionales.

Axiomas asociados:
Insuficiencia estética, mediación simbólica, estructura a priori, correspondencia no‑clásica, multiestratificación.

Aplicaciones:
Interpretación de fenómenos cuánticos, análisis institucional, hermenéutica poética, diseño de sistemas simbólicos, crítica cultural.

Referencias

Jung, C. G. (1959). *The archetypes and the collective unconscious* (R. F. C. Hull, Trans.). Princeton University Press.

Kant, I. (1998). *Critique of pure reason* (P. Guyer & A. W. Wood, Eds. & Trans.). Cambridge University Press. (Original work published 1781)

Maudlin, T. (2019). *Philosophy of physics: Quantum theory*. Princeton University Press.

Rovelli, C. (2016). *Reality is not what it seems: The journey to quantum gravity*. Riverhead Books.

Ley como arma y contra-imaginación de la justicia

Cuando la ley se vuelve arma: El caso Hernández y la búsqueda de una contra-imaginación de la justicia

Introducción

La relación entre derecho y poder en Latinoamérica atraviesa un momento de profunda transformación. En un escenario marcado por la polarización política, la erosión institucional y la creciente influencia de liderazgos personalistas, la justicia ha dejado de ser un territorio neutral. Conceptos como lawfare y contra‑lawfare se han vuelto indispensables para comprender cómo los procesos judiciales pueden convertirse en armas narrativas, instrumentos de legitimación o mecanismos de persecución.

El indulto otorgado por Donald Trump a Juan Orlando Hernández en 2025 no solo reconfiguró el destino jurídico de un expresidente hondureño. También expuso, con una claridad inquietante, la fragilidad de la soberanía, la plasticidad de la justicia y la disputa por el significado mismo de la ley en el hemisferio.

Este ensayo examina ese caso como un punto de inflexión y propone una reflexión más amplia sobre la necesidad de imaginar nuevas formas de justicia capaces de resistir la captura faccional y la manipulación geopolítica.

“LAWFARE”, “CONTRA‑LAWFARE” Y EL CASO HERNÁNDEZ

El término lawfare se utiliza para describir el uso de las instituciones legales como armas en conflictos políticos. En Latinoamérica, esta idea se ha vuelto central para entender cómo muchos líderes y movimientos interpretan los juicios, las investigaciones y las decisiones judiciales. El concepto es utilizado por distintos grupos ideológicos y suele funcionar más como una herramienta narrativa que como una doctrina jurídica precisa.

El caso de Juan Orlando Hernández ilustra claramente esta dinámica. Su condena en Estados Unidos fue presentada como un logro importante en la lucha contra la corrupción y el narcotráfico. Para muchos observadores, demostró que incluso un expresidente podía ser responsabilizado cuando las instituciones de su propio país eran incapaces o no estaban dispuestas a actuar.

Sin embargo, el significado de un juicio nunca es fijo. Cuando Donald Trump regresó a la presidencia en 2025, reinterpretó la condena de Hernández como un ejemplo de persecución política llevada a cabo por la administración anterior. Su decisión de indultar a Hernández no fue presentada como un acto de misericordia. En cambio, fue descrita como la corrección de lo que él consideraba un proceso judicial motivado políticamente.

Este cambio transforma la idea misma del indulto. El perdón se convierte en una declaración de que el proceso legal estuvo viciado o corrompido. En esta interpretación, el soberano no perdona: el soberano denuncia. El acto de clemencia se convierte en una acusación dirigida a las instituciones que llevaron a cabo el juicio.

Las implicaciones van más allá de Estados Unidos y Honduras. Si un líder extranjero puede anular el destino legal de un expresidente condenado en sus propios tribunales, entonces la frontera entre justicia interna y estrategia geopolítica se vuelve difusa. El indulto envía un mensaje a los actores políticos de toda la región. Sugiere que la lealtad puede ser recompensada incluso después de una condena, y que los procesos judiciales pueden reinterpretarse como persecución cuando entran en conflicto con los intereses de un movimiento político.

A esto se le puede llamar contra‑lawfare. No se trata solo de resistir los procesos legales. Se trata de reinterpretarlos activamente como ilegítimos. Es una lucha por la autoridad misma de la ley. En esta lucha, el caso Hernández se convierte en un símbolo y en un precedente. Muestra cómo la justicia puede transformarse en un recurso político que cruza fronteras y sirve a los objetivos de facciones en competencia.

La pregunta más profunda es simple e inquietante: ¿qué queda de la justicia cuando su legitimidad puede deshacerse únicamente mediante una narrativa? Si la ley se convierte en un espacio disputado de significados, entonces la soberanía misma se vuelve inestable. El indulto a Hernández revela esta inestabilidad. Muestra cómo la ley puede ser tanto un instrumento como un objetivo del poder político, y cómo la excepción puede convertirse en la regla en un mundo donde la legalidad se renegocia constantemente.

EL INDULTO COMO MANIOBRA GEOPOLÍTICA

El indulto de Trump a Juan Orlando Hernández a finales de 2025 fue una maniobra geopolítica estratégica destinada a reconfigurar la influencia de Estados Unidos en Centroamérica, contrarrestar a los gobiernos de izquierda y reforzar los bloques conservadores alineados con Trump. Coincidió con una elección hondureña decisiva y debilitó una condena histórica por narcotráfico en Estados Unidos.

Contexto geopolítico del indulto. Momento y estrategia política.

  • Fecha del indulto: 28 de noviembre de 2025, apenas dos días antes de las elecciones generales de Honduras.
  • Público objetivo: sectores conservadores hondureños, especialmente el Partido Nacional, cuyo candidato Nasry “Tito” Asfura contaba con el respaldo de Trump.
  • Objetivo: influir en la elección restaurando la credibilidad del antiguo líder del partido y desacreditando la acusación presentada durante la administración Biden.

Cambio en la política exterior de Trump

  • Doctrina transaccional: priorizó la lealtad y la alineación ideológica por encima de la justicia institucional.
  • Realineamiento regional: el indulto formó parte de un esfuerzo para contrarrestar la “Marea Rosa” en América Latina.

Debilitamiento de la autoridad judicial estadounidense

  • Hernández fue sentenciado a 45 años por conspirar para importar más de 400 toneladas de cocaína a Estados Unidos.
  • El indulto borró una de las persecuciones por narcóticos más ambiciosas en la historia del país.

Mensajes simbólicos

  • Contraste con Maduro: evidencia de aplicación selectiva basada en alineamientos políticos.
  • Papel de Roger Stone: presión narrativa para presentar el caso como “guerra legal”.

Implicaciones regionales

  • Riesgo de desestabilización institucional.
  • Fragilidad de la justicia transnacional.
  • Relevancia para México y el debate jurídico‑cultural.

LA SOBERANÍA EN LA ERA DE LA GEOPOLÍTICA PERSONALISTA

La soberanía ha sido, durante siglos, el principio que define la autonomía de los Estados. Pero en la era de la geopolítica personalista, esta noción comienza a desdibujarse.

El indulto a Hernández no solo anuló una condena. Reescribió su significado. Lo que antes era una sanción legal se convirtió en una narrativa de redención política.

Esto plantea preguntas profundas:

  • ¿Quién define lo que es justo?
  • ¿Qué queda de la soberanía jurídica cuando un líder extranjero puede absolver a un expresidente de otro país?
  • ¿Qué ocurre cuando el destino legal de un gobernante depende más de alianzas políticas que de instituciones nacionales?

La geopolítica personalista opera mediante vínculos personales, lealtades ideológicas y gestos simbólicos que cruzan fronteras. En este modelo, la soberanía deja de ser un escudo y se convierte en una ficha en el tablero del poder.

LA JUSTICIA COMO MONEDA FACCIONAL EN EL HEMISFERIO

En un sistema político estable, la justicia se concibe como un conjunto de reglas aplicadas de manera imparcial. Pero en el contexto actual, la justicia se ha convertido en un recurso estratégico dentro de un conflicto político más amplio.

El caso Hernández muestra cómo los juicios, las sanciones y los indultos funcionan como señales dentro de un sistema de alianzas. Cada decisión judicial es interpretada como triunfo o derrota de una facción. La justicia se vuelve un campo de batalla simbólico.

Cuando la justicia se convierte en herramienta faccional, pierde su capacidad de actuar como árbitro. Su autoridad se erosiona. La confianza pública se debilita. Y en ese vacío, las narrativas políticas ocupan el lugar que antes pertenecía a los hechos.

HACIA UNA CONTRA‑IMAGINACIÓN DE LA JUSTICIA

Frente a este escenario, surge la necesidad de imaginar alternativas. No basta con denunciar la instrumentalización de los tribunales. Es necesario construir una visión distinta de la justicia, capaz de resistir la presión de los liderazgos personalistas.

La justicia necesita una narrativa propia. Una narrativa que recuerde que no pertenece a las facciones, ni a los gobiernos, ni a los líderes, sino a la comunidad política en su conjunto.

Para ello, se requieren mecanismos regionales que actúen como contrapeso, así como un trabajo cultural y simbólico que devuelva a la justicia su capacidad de hablar en nombre de la dignidad, la memoria y la responsabilidad colectiva.

La contra‑imaginación de la justicia es también un acto poético: la creación de un lenguaje que permita nombrar aquello que la lógica faccional intenta borrar.

El caso Hernández muestra la urgencia de este esfuerzo. Sin una contra‑imaginación, la justicia seguirá siendo un campo de batalla. Con ella, puede volver a ser un fundamento de convivencia.

Referencias

Kittrie, O. F. (2016). Lawfare: Law as a weapon of war. Oxford University Press.

Malem Seña, J. (2025). Lawfare. Doxa: Cuadernos de Filosofía del Derecho, (48), 1–20.

ACT LACKs—U

give something
back to the world

beyond the corpse
as a burden

fleeting sparkle
keeps ahead

smooth flash a wave
morning fog tears away

when giving in
right on turn away

like velvet veil
witness dream
alluring rain

wink at the gate
for the key must
slip away

show how you go
can your step
your foot caress ?

do you care less your breath 
to catch or to release
after lowering the curtain ?

can we pop up among
darkest ‘o blackstage ?

shall will be ours
to ourselves once
rage goes off ?

a niggle we’ gnawin’ 
down deep in decay

steadfast wine
obdurate prayer
come of age

jcm

JCM ex-encargado de Archivo SEPH

Los siguientes documentos, dan fe de mi participación, conocimiento y competencia referente al cumplimiento de la actividad de archivo en las oficinas de la subsecretaría de educación básica de la Secretaría de Educación Pública de Hidalgo, actividad sobre la cual las autoridades, con dolo y negligencia, evaden su cumplimiento.

Es plenamente evidente que las «autoridades», en contra de toda norma, desestiman y obstruyen a las personas capaces de dar buenos resultados en sus labores, para colocar a personas a quienes no importe violentar las leyes que regulan nuestras funciones, y a quienes no importa la calidad del trabajo que realizan, con tal de conservar sus mal ganados privilegios.

News OFF… (REPORTANDO)
https://rapfame.app/tracks/21164643

30 marzo 2022

13 octubre 2022

miercoles 06 abril 2022

12 abril 2022

28 de nov 2022

Es plenamente evidente que las «autoridades», en contra de toda norma, desestiman y obstruyen a las personas capaces de dar buenos resultados en sus labores, para colocar a personas a quienes no importe violentar las leyes que regulan nuestras funciones, y a quienes no importa la calidad del trabajo que realizan, con tal de conservar sus mal ganados privilegios.

https://ifgodhasfailedyoujointhisgroup.quora.com/https-qr-ae-pABHof

MARCO TEÓRICO DE LAS ILUSIONES CULTURALES

La única salida para el enigma de la Segunda Ilusión era crear una tercera: que El Creador y las creaciones no son una unidad.

Esto exigía que la mente humana concibiera la posibilidad de lo imposible: Aquello que es Uno no es Uno; Aquello que está Unificado en realidad está separado.

Esta es la ilusión de Desunión: la idea de que la separación existe, es real.

Nuestra especie llegó a la conclusión de que, si las creaciones estaban separadas del Creador y el Creador les permitía que hicieran lo que les viniera en gana, entonces, a las creaciones les sería posible hacer algo que el Creador no querría que hicieran. En estas circunstancias, la Voluntad del Creador podría verse frustrada. Dios podría querer algo, pero no obtenerlo.

La separación produce la posibilidad del Fracaso, y el Fracaso solo es posible si la Necesidad existe, es real. Una ilusión depende de la otra.

Las primeras tres ilusiones son las decisivas. Tanta importancia tienen y son tan indispensables para sustentar a las demás, que se les asignaron distintos relatos culturales para poder explicarlas y asegurarse de que fueran expuestas claramente y con frecuencia.

Cada una de nuestras culturas creó su propio relato especial, pero todas ellas establecieron los mismos puntos básicos, cada una a su manera. Una de las más famosas es la de Adán y Eva.

Se dice que el primer hombre y la primera mujer fueron creados por Dios y que vivían felices en el Jardín del Edén, o Paraíso. Allí disfrutaban de vida eterna y comunión con lo Divino.

A cambio de este regalo de una Vida idílica, Dios tan solo les ordenó una cosa: No comáis del Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal.

Según esta leyenda, Eva, de todas maneras, se comió la fruta. Desobedeció las órdenes. Pero la culpa no fue solo de ella. Fue tentada por una serpiente que en realidad era el ser que hemos llamado Satán o Diablo.

Y exactamente ¿quién es este Diablo? Él es, según dice un relato, un ángel que se desvió por el mal camino, una creación de Dios que se atrevió a querer ser tan grande como su Creador. Tal cosa, dice la historia, es la máxima ofensa, la blasfemia suprema. Todas las creaciones deberían honrar al Creador y no pretender ser tan grandes o más que Él.

La separación produce la posibilidad del Fracaso, y el Fracaso solo es posible si la Necesidad existe, es real. Una ilusión depende de la otra.

En esta particular versión del relato cultural principal, nos hemos desviado de nuestro patrón habitual al adjudicarle a Dios cualidades que no están reflejadas en la experiencia humana.

Los creadores humanos realmente quieren que sus descendientes se esfuercen por ser tan grandes, o incluso más, que ellos. El mayor placer que puedan tener unos progenitores saludables es ver que sus criaturas alcanzan, y superan, su propia situación en la vida, y sobrepasan sus propios logros.

Por otra parte, se dijo que Dios se había sentido deshonrado y profundamente ofendido por esto. Satán, el ángel caído, fue expulsado, separado del rebaño, desdeñado, maldecido y, de repente, en la Realidad Última, existían dos poderes: Dios y Satán; y dos lugares desde los cuales operaban, cielo e infierno.

Era el deseo de Satán, según la trama de la historia, tentar a los humanos a desobedecer la Voluntad de Dios. Dios y Satán competían ahora por el alma del hombre. Y, sorprendentemente, se trataba de una competición que Dios podía perder.

Todo esto demostró que Dios no era un Dios tan todopoderoso después de todo… o bien que sí era todopoderoso, pero no quería usar su poder porque quería darle a Satán una oportunidad. O bien, que el asunto no estaba en darle o no a Satán una oportunidad, sino en dar a los seres humanos libre albedrío. Excepto que, si ejerciéramos nuestro libre albedrío de alguna manera que Dios no aprobara, nos entregaría a Satán, quien nos torturaría por toda la eternidad.

Tales son los enrevesados relatos que han acabado por transformarse en doctrina religiosa en nuestro planeta.

Por el relato de Adán y Eva, muchas personas creyeron que Dios castigó al primer hombre y a la primera mujer porque esta se comió la fruta prohibida, expulsándolos del Jardín del Edén. Y (¿puedes creerlo?), castigó a todos y cada uno de los hombres y mujeres que jamás fueran a vivir a partir de ese momento, cargándolos con la primera culpa de los humanos, y sentenciándolos también a permanecer separados de Dios para todas las generaciones venideras.

A través de este y de otros relatos igualmente coloridos, se difundieron las primeras tres ilusiones de una manera dramática para que, sobre todo los niños, no las pudieran olvidar pronto. Estas historias tenían tanto éxito a la hora de inyectar temor en el corazón de los niños, que se repetían una y otra vez a cada nueva generación. Y así, las primeras tres ilusiones quedaron profundamente incrustadas en la psique humana.

1. Dios tiene un orden del día, una agenda oculta (la Necesidad existe, es real)

2. El resultado de la vida es incierto (el Fracaso existe, es real)

3. Estamos separados de Dios (la Desunión existe, es real)

Aunque la idea de que la Necesidad y el Fracaso son reales es indispensable para el resto de las Ilusiones, la idea de que la Desunión es real es la idea que tiene un mayor impacto sobre los asuntos humanos.

El impacto de La Tercera Ilusión repercute en la especie humana hasta la fecha.

Si consideras que La Tercera Ilusión es verdad, tendrás una experiencia de la vida.

Si no lo crees así, si piensas que en realidad es una ilusión, tendrás otra.

Y esas dos experiencias serán dramáticamente diferentes.

En la actualidad, casi toda la gente de nuestro planeta cree que La Ilusión de la Separación es real. Como resultado, las personas se sienten separadas de Dios y separadas entre sí.

La sensación de estar separados de Dios hace que a la gente le resulte muy difícil relacionarse con Dios de un modo significativo. Lo interpretamos mal, le tememos, le suplicamos por ayuda –o lo negamos por completo.

Al hacerlo así, los humanos han perdido la gloriosa oportunidad de usar la fuerza más poderosa del Universo. Se han sometido a sí mismos a unas vidas sobre las que no creen tener control, a unas condiciones que creen que no pueden cambiar, y que provocan experiencias y resultados que creen que son inevitables.

Viven vidas de callada desesperación, ofreciendo su dolor, soportándolo con gusto, creyendo que con su muda valentía se ganarán el favor suficiente como para entrar al cielo, donde recibirán su recompensa.

Existen muchas razones por las que sufrir sin quejarse excesivamente puede ser beneficioso para el alma, pero asegurar nuestra recompensa en el cielo no es una de ellas. El valor es su propia recompensa, y no puede haber una buena razón para causar sufrimiento a otras personas –que es lo que provocan las quejas.

Así pues, el Maestro nunca se queja, nunca se lamenta, y con ello aminora el sufrimiento tanto a su alrededor como en su interior. Pero si el Maestro se abstiene de quejarse, no es con el fin de reducir el sufrimiento; él no interpreta la experiencia del dolor como sufrimiento, sino simplemente como dolor.

El dolor es una experiencia. El sufrimiento es un juicio que se hace a partir de esa experiencia. Según muchos, el dolor que experimentan no es aceptable y no debería ocurrir. No obstante, el grado en el cual el dolor se acepta como perfecto es equivalente al grado en el cual es posible eliminar el sufrimiento en la vida. Gracias a esta comprensión, los Maestros superan todo sufrimiento, aunque no escapen por completo al dolor.

Incluso quienes no han alcanzado esta maestría han experimentado la diferencia entre el dolor y el sufrimiento. Un ejemplo de esto podría ser la extracción de una muela muy dolorosa. La extracción duele, pero es un dolor muy bienvenido.

La sensación de estar separados de Dios impide a los seres humanos el usar a Dios, llamarlo, entablar una amistad con El y aprovechar todo el potencial de su poder creativo y curativo, ya sea para poder poner fin al sufrimiento, o para cualquier otro fin.

Su sensación de estar separados unos de otros permite que los humanos hagan cosas a otras personas que jamás se harían a ellos mismos. Al no poder reconocer que se están haciendo esas cosas a sí mismos, producen y reproducen resultados desagradables en sus vidas cotidianas y en su experiencia sobre el planeta.

Se ha dicho que la especie humana se enfrenta a los mismos problemas desde los albores de la historia, y es verdad, pero quizá ahora en menor grado. La avaricia, la violencia, los celos y otras conductas que no consideramos como beneficiosas para nadie, son aún exhibidas por los miembros de nuestra especie, aunque en la actualidad por una minoría. Esto es señal de nuestra evolución.

No obstante, los esfuerzos de nuestra sociedad no están dirigidos tanto hacia la modificación de estas conductas como hacia su castigo. Se cree que el castigo las corregirá. Algunas personas aún no comprenden que, si no corrigen las condiciones sociales que crean e invitan a que se produzcan esas conductas indeseables, no arreglarán nada.

Un análisis verdaderamente objetivo lo demuestra, sin embargo muchas personas desconocen la evidencia y siguen intentando resolver los problemas de la sociedad con la misma energía que los generó. Pretenden suprimir las matanzas con matanzas, acabar con la violencia con más violencia, sofocar la ira con más ira. Y así, haciendo esto, les resulta imposible advertir su propia hipocresía y, por tanto, la personifican.

El hecho de reconocer las primeras tres ilusiones como tales provocaría que todo el mundo dejara de negar la Unidad de toda Vida, y que se detuviera la amenaza de destruir toda vida sobre el planeta.

Muchos individuos continúan percibiéndose a sí mismos como separados unos de otros, de todos los seres vivos y de Dios. Ven que se están autodestruyendo a sí mismos y, no obstante, aseguran que no comprenden cómo lo hacen. Afirman que seguramente no es por sus acciones individuales. No pueden apreciar la conexión que hay entre sus decisiones y elecciones, y el mundo en toda su extensión.

Estas son las creencias de muchos y, si deseamos que cambien, el cambio depende de aquellos de nosotros que entiendan de verdad la Causa y el Efecto. Pues nuestros semejantes humanos creen que no está teniendo ningún efecto negativo en El Todo derribar cientos de miles de árboles cada semana para poder recibir su periódico dominical. Que no está teniendo ningún efecto negativo en El Todo llevar impurezas de todo tipo a la atmósfera a fin de que su estilo de vida no cambie. Que no está teniendo ningún efecto negativo en El Todo fumar cigarrillos, o comer carne roja a todas horas, o consumir grandes cantidades de alcohol, y ya se hartaron de que la gente les diga que sí lo tiene.

No está teniendo ningún efecto negativo, dicen, y están hartos de que la gente les diga que sí.

Se dicen a sí mismos que las conductas individuales no están teniendo un efecto tan negativo en El Todo como para provocar su colapso. Eso solo sería posible si nada estuviera separado, si de veras El Todo se estuviera haciendo todo eso a sí mismo. Y eso es absurdo. La Tercera Ilusión es verdad. Somos seres separados.

Pero las acciones separadas de todos los seres separados que no son una unidad entre sí, ni son una unidad con la Vida entera, parecen, de hecho, tener un efecto muy real en la Vida misma. En la actualidad, por fin, cada vez más personas están comenzando a admitir esto conforme van progresando desde un pensamiento cultural primitivo, hacia una sociedad más evolucionada.

Esto se debe al trabajo que estamos haciendo aquí, y lo que harás tú y otros como tú al advertir la realidad a los demás, al habernos unido al esfuerzo por despertarnos mutuamente, cada uno a su manera, algunos de forma callada e individual, otros en grupo.

En tiempos pasados, no había tantos de nosotros que estuvieran dispuestos y fueran capaces de despertar a los demás. Así, el grueso de la gente vivía inmersa en las ilusiones, y se sentía desconcertada. 

¿Por qué debería representar un problema el hecho de que estemos separados unos de otros? ¿Cómo puede ser que cualquier otra cosa que no fuera la vida comunal –uno para todos y todos para uno– pudiera funcionar sin luchas?

Esas son las cuestiones que los humanos empezaron a plantearse.

Era evidente que La Tercera Ilusión tenía un defecto. Esto debió haber revelado como falsa la idea de la Desunión, pero los humanos sabían, a un cierto nivel muy profundo, que no podían abandonar la Ilusión, o si no, algo muy vital llegaría a su fin.

Pero de nuevo cometieron un error. En vez de ver la ilusión como una ilusión, y usarla para el propósito para el cual estaba destinada, consideraron que tenían que maquillar el fallo.

Y a fin de corregir el defecto de La Tercera Ilusión crearon la Cuarta.

[Fuente incierta, compilado en un archivo de Word el 15042024]

LEY d ARCHIVO de HGO -Normatividad violada x SEPH y Gob de Hgo

  1. La normatividad vigente debe estar disponible para consulta.
  2. La ignorancia de la ley no exime de su cumplimiento
  3. Para suplir la deficiencia institucional oficial sobre la información que es obligación de gobierno del estado divulgar y mantener accesibla para consulta, me dispongo a hacer esta información pública, desde mis funciones de persona simple comprometida con la recta legalidad, institucionalidad y profesionalismo; en síntesis, con el verdadero desarrollo de mi comunidad. Sólo así, y no de otra manera, es como cualquier trabajador@ de la Secretaría de Educación Pública y un licenciado en educación (en particular) como su servidor (o grado mayor), podríamos demostrar al menos la mínima capacidad, y autoridad moral, para poder decir que somos «maestros«: cuando damos el ejemplo.

«Ley de Archivos del Estado de Hidalgo»

Es notorio un «modus operandi» de algunas o varias autoridades según el cual, todas aquellas leyes que les atañen, pueden ser pasadas por alto, y parece no existir ninguna obligación sobre su cumplimiento.

Si un ciudadano o ciudadana comunes y corrientes son afortunados, y llegan a cometer una falta, se pretende que está bien y es correcto aplicarles la normatividad rigurosamente y al pie de la letra, y aplicando las sanciones o medidas disciplinarias estipuladas y prestablecidas.

[ LAS IMPLICACIONES DE LA LEY GENERAL DE ARCHIVOS PARA EL DERECHO DE ACCESO A LA INFORMACIÓN PÚBLICA, Bertha Maciel García, Instituto de investigaciones jurídicas, UNAM ]

Si un ciudadano o ciudadana es tratado poco o mucho de un modo condescendiente; disculpando errores y faltas; y en su lugar, celebrando y premiando en menor o mayor medida actitudes noscivas: no es correcto, desde nuestro punto de vista, o se supone no habría de ser correcto para ninguna perspectiva en general. Las pruebas en cuanto a la denuncia que presento, más allá de cualquier especulación, subjetivismo o generalización, intentan mostrar y evidenciar cuál es la situación presente de ilegalidad ejercida y practicada como forma cotidiana de gobierno, particularmente por parte de las personas denunciadas por presuntos actos de hostigamiento laboral y/o negligencias administrativas delictuosas.

Lamentablemente, más allá de la injusticia y delictividad propia que toda interpretación extremamente severa o excesivamente blanda de las leyes implica, lo que no es admisible ni permisible para ninguna sociedad democrática regida por leyes (estatales, nacionales e internacionales), es que aquellas personas que buscamos, que perseguimos valores profundamente democráticos, y que estamos comprometidos con el verdadero desarrollo moral, ético, académico y científico de nuestro estado y país, seamos ignorados, «castigados», y humillados, recibiendo acusaciones falsas.

De tal manera que, lo más grave, es el daño y lesión que cuidadosa y detalladamente se hace de nuestros derechos humanos más fundamentales, y cuya víctima no es únicamente una persona (o pocas) sino toda nuestra sociedad, incluyendo a quienes por cualquier motivo no se dan cuenta de los hechos, e inconscientemente o voluntariamente participan de ellos. Ya que en el fondo existen faltas y delitos de todo tipo y gravedad que se permiten e incluso incentivan en toda nuestra sociedad y (lo grave) en nuestras instituciones; lo más grave son las lesiones a Derechos Humanos específicos como: la igualdad, la dignidad, seguridad, salud, educación, legalidad, no violencia, libre desarrollo (autonomía), trabajo digno (legal), libertad de pensamiento, expresión, identidad: lo más básico y fundamental es lo que más a menudo, cotidiana y profundamente, se violenta.

El objetivo principal de esta publicación es dar a conocer la «Ley de Archivos del estado de Hidalgo».

Dentro de nuestras denuncias, mencionamos «Negligencias/delitos administrativos»; que se refiere a que las autoridades mencionadas, pese a que son los primeros en el deber de conocer (cumplir, así como vigilar su cumplimiento) y aplicar la ley, están siendo los primeros en violarla, denotando ellos mismos que lo hacen con plena consciencia, voluntad y dolo.


Una de las leyes que se violan y sobre la cual demuestro conocimiento, competencia, proactividad, y capacidad de ofrecer orientación para su utilidad y óptimo funcionamiento, es justo esta «Ley estatal de archivos del estado de Hidalgo», la cual regula una buena parte de cualquier labor burocrática de que se trate.

Su buen cumplimiento garantizaría 3 cosas:

  1. Una gobernabilidad ética e íntegra (funcionarios que no tienen nada que ocultar, que no roban),
  2. la Transparencia institucional (que no sólo han presumido que buscan todos los colores políticos, sino que debe ser exigida por ley por cualquier clase de ciudadanos -con sus ideologías y fines diversos-, y de la cual debería dar ejemplo cualquier institución pública),
  3. y la [capacidad para] rendición de cuentas fidedignas por parte de las instituciones.

Si las evaluaciones que de sí mismas hacen las instituciones, y los resultados que dicen dar no son fidedignos, todavía más grave que la fuga de recursos y defraudación económica que ello «delata» (ni siquiera mencionemos la degradación ética y moral que padecen las víctimas y los propios promotores de la corrupción); lo capitalmente grave es que DESCONOCEMOS por completo las causas (incluso consecuencias) y posibles soluciones a cualquier problema que lleguem@s a tener y todos los que de hecho tenemos como estados y naciones. En otras palabras, si esto es así y sucede así, las instituciones y las sociedades que en ese estado se encuentran, muy lejos de siquiera estar acercándose al logro de sus objetivos, lo que en realidad hacen es producir los daños más graves sobre los asuntos que se supone deberían solucionar o mejorar.

Tal grado extremo de ignorancia no puede ser consebible ni posible, sino únicamente cuando se da el caso de que son nuestras instituciones de educación quienes trabajan con todo su empeño y compromiso para mantenernos cada vez más ignorantes, incapaces de tomar decisiones, vulnerables, dependientes, e incapaces para enfrentar o resolver ningún problema real, ya que ni siquiera nosotros somos «educados», ni educamos a personas capaces de identificar problemas, menos de resolverlos.

Yo no puedo hacer un juicio definitivo acerca de cómo es la naturaleza real de las cosas que se observan y se viven. Esa es la razón para realizar una denuncia, solicitar intervención de autoridades competentes, de opinión y observación pública. Es por ello que se buscan personas que sí puedan juzgar con mayor conocimiento, capacidad, y en función de los intereses del pueblo.

Lamentablemente, sólo hemos recibido silencio, evación de respuestas y responsabilidades; e incluso intentos de represalias y ataques a nuestra persona.

Como profesionales que vivimos la verdad y el conocimiento, que creemos en ello, y que es a partir de ello como sabemos producir tanto valor, como valores, y también cosas valiosas, y que si fuéramos maestros no podríamos enseñar nada sin estos principios de integridad; nosotros seguiremos haciendo lo que sabemos que es correcto.

elaboración denuncias solicitud de permiso
elaboración denuncias

Para saber más:

Seguiremos añadiendo, detallando y relacionando tanto los hechos ocurridos como la normatividad violada, es decir : pruebas, de la manera más objetiva y detallada posible. Aún falta bastante por presentar y exponer tanto al público como para continuar nuestro proceso de denuncias formales.

Por cierto, contamos con prueba y constancia de que las principales autoridades y actores sociales que tendrían que intervenir legalmente en la atención de nuestra denuncia y la búsqueda de su más favorable resolución, ya recibieron nuestro correo electrónico en el cual solicitamos sea este oficialmente recepcionado y considerado, en su carácter virtual, parcial y provisorio, legalmente reconocido. Ya lo han abierto y leído; y no tenemos aún ninguna respuesta por parte de nadie; ni autoridades ni sociedad civil legalmente establecida como miembros partícipes en el combate a la corrupción.

Esto no permitimos que nos amedrente ni detenga: más bien nos desilusiona y hace que sintamos lástima de toda persona prisionera de la prostitución moral y la ignorancia fanática cobarde y retrógrada que muestran. Pero, a nosotros, no hay nada ni nadie que nos detenga. Queda: para el Archivo.

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Como el mostrado en la imagen situada arriba de este párrafo, tengo registro más amplio. Lo que es sumamente raro es que, según este registro: desde «jorge.castillo@seph.gob.mx» se abrió el correo que envié como copia a esta dirección mencionada, y que además se supone es mi correo institucional, el cual se supone era mi herramienta de trabajo dentro de SEPH. No solamemnte no se rechazó el envío que hice desde mi correo personal, pues lo envié a esta dirección institucional que usaba, como para saber si seguía activa y era yo quien había olvidado la contraseña, o ya la habían desactivado del área de informática.

Ya fuera que para eso tuviera, alguien, alguna indicación o no indicación, si yo ya no tengo acceso a mi cuenta de correo de la SEPH y tampoco lo estoy usando: lo que se sigue por automático es que tal cuenta sea desactivada o eliminada. Como represalia por buscar hacer un trabajo ético y eficiente, se me intenta culpar de una infracción falsa, para lo cual se falsifica una carpeta, como se evidencia el video/grabación de la conversación que tuve en el área de jurídico el día 30 de enero de 2023.

¿Qué demuestran estas evidencias? Nuestro correo electrónico laboral, en el cual tenemos toda la correspondencia que más fielmente puede servirnos como prueba de nuestras actividades laborales, nos ha sido intencionalmente bloqueado e intervenido. No solamente no podemos usarlo como elemento en las pruebas de lo que decimos: por algo que es una evidente decisión de poder unilateral, arbitraria e injustificada. Sino que está existiendo, además, una usurpación, violación o transgresión de correspondencia, lo que implica un delito federal inaceptable de ocurrir en las instituciones, mucho menos de parte de nuestras «autoridades».

No paran ahí las cosas todavía. Si no tenemos acceso a nuestro correo laboral, tenemos evidencia de que nuestro correo laboral está activo, y alguien diferente a nosotros tiene acceso a él, lee los correos electrónicos que podrían ir dirigidos a nosotros, ¿no es natural motivo de sospecha y preocupación que otra persona -con esos accesos- pueda estar enviando correos a nuestro nombre; suplantando identidad y funciones?

Debemos pues, fundamentados en evidencias, señalar que, además de los delitos mencionados anteriormente, estamos justificados al indicar como posibilidad y sospecha: otros delitos federales graves como la violación de correspondencia, la usurpación de funciones, el robo de identidad, y demás que se asocien o resulten debido a la práctica delictuosa e indebida de éstos en nuestra institución de educación y/o nuestro gobierno estatal, por indicación y/o anuencia de autoridades y personal en todos los niveles, funciones e instancias del servicio público.

A lo largo de la conversación con esta persona de jurídico; video que compartí arriba y repito a continuación, aunque parezca «aburrido», pues llega a durar casi una hora y se escucha un poco difícilmente (con bajo volúmen), nótese (pese a deficiencias, se puede distinguir) que en todo momento, lo único que hace la abogada, es procurar justificar, «normalizar» y disfrazar de «adecuadas» o hasta «necesarias», esas maneras de proceder hacia los trabajadores comunes: sin mínima consideración ética, ni aplicación o protección de los Derechos Humanos básico de cualquier ser humano; mientras que se protege, de todas las formas posibles, una manera de actuar opaca, parcial, unilateral y discrecional, a todas luces abusiva y corrupta, de nuestras «autoridades» en primer lugar y, luego, de parte de las instancias que se supone deberían ser garantes de ética, legalidad y justicia. Compruebo y demuestro que no es así.


En otro momento agregaré, ya sea en una actualización de este escrito, o redactado más a detalle en otra sección: en qué ley(es) y en cuál(es) de sus puntos, se menciona que: un caso de acoso u hostigamiento laboral y/o sexual cuya víctima sea particularmente una mujer, y especialmente en una institución de servicio público, OBLIGATORIAMENTE se debe seguir el proceso completo de ser (1) denunciado, (2) investigado y (3) sentenciado (juzgado, que se determine forzosamente culpabilidad o inocencia, así como la(s) correspondiente(s) sanción(es); medida de reparación del daño, y se definan y ordenen medidas de prevención; ya que la intención legistativa de estas normas y un orden de estado de derecho real y correcto se propone ERRRADICAR (no tolerar ni negociar con) delitos tan serios, graves y arraigados como lo son la violencia de género y la corrupción institucional.

Cuando la abogada «platica» conmigo, por muy lindo tono que busca para hablarme, ella en realidad está:

(1) Violando mi derecho a la presunción de inocencia. Implícitamente, ya me asume como culpable de una falta que ella no puede saber si cometí o no cometí.

(2) Mi derecho humano a un trabajo digno, libre de violencia y corrupción. Al mismo tiempo viola el propio Derecho Humano a la Dignidad.

(3) El Derecho Humano a un entorno libre de violencia que por supuesto debe tener aquella compañera a quien dicen que yo «agredí» y jamás pudieron decir de manera clara, simple y verbal cómo supuestamente la agredí. Pretendían que yo firmara una «llamada de atención» mostrándome una carpeta de 200 a 300 páginas que supuestamente lo describía «todo». Por una parte, hacía meses que no había ni actividades, ni espacio en común de trabajo con tal compañera, ni interacción ninguna que pudiera argumentar cualquier agresión de mi parte hacia quien involucraron para que ella firmara falsamente como «víctima».

(4) Se demuestra la ineptitud, o bien falta de toda ética, o ambas infracciones y problemas, de las «personas encargadas» de cada uno de los asuntos que se ventilan. Ya que, lejos de poder amedrentarme con acusaciones falsas para cuya atención se ejercen abusos de poder cada vez más inexplicables e incalculables, además de inútiles; lejos de siquiera poder hacer «bien» un acto «malo», evidencian con más ahínco la tremenda corrupción e impunidad a la que están acostumbrados, y se demuestran culpables ell@s de las cosas, pues para intentar encubrir la ilegalidad, se ven obligados a incurrir en delitos cada vez mayores, y nos regalan, además, todas las evidencias para demostrar lo mal que trabajan.

En el momento en que cualquier instancia de jurídico (o cualquier servidor público, pero como todo mundo se deslinda de todo, dejémoslo en los abogad@s y/o personal del área de «jurídico») tuviere noticias o conocimiento sobre hechos de violencia de género, estaría en la obligación y el deber de asumir responsabilidad total, para que tal situación sea investigada y valorada en las instancias y por las personas competentes. Pues, en caso de ser verdad un acto o hechos de esta naturaleza, a quien más estarían violentando en todo sentido, sería a la compañera, ell@s, como autoridades. Es decir, ni me estarían «amedrentando» ni «perdonando» nada -al acusarme falsamente- a «mí»; sino siendo mis cómplices de eso que según me acusan, y agudizando más la violencia de género institucional que se supone deberían vigilar y ayudar a erradicar.

Cada cosa y cada manera que han usado y están usando las personas para evitar sus responsabiliodades, encubrir, y solapar sus faltas: no hace nada sino evidenciarles más, y profundizar aún más la negligencia que significa no atender, genuinamente y con responsabilidad, ningún problema.

Deontología, valores, profesión

  • ¿Cómo la aplicación de un código de ética profesional te permitirá lograr tus objetivos como profesionista y los objetivos de la organización donde labores?

Para contestar a esta pregunta, es necesario plantear la aclaración de diversas nociones.

En primera instancia, debemos señalar, aunque sea obvio, que las palabras «profesional» y «profesionista» viene de «profesar».

Comparto una definición:

El término puede emplearse para nombrar al ejercicio de una cierta actividad o de un oficio o a la enseñanza de algo. La acción de profesar también consiste en creer en algo, en experimentar interés o cariño por ciertas cuestiones y en inclinarse voluntariamente hacia una idea o un valor.http://definicion.de/profesar/

Es decir, el término profesar señala que nos identificamos con una «visión», que la difundimos y la ejemplificamos a través de nuestros actos, y por tanto, de nuestras «labores». Indica una elección por parte nuestra respecto de nuestra forma de «estar en el mundo», y simultáneamente la asunción de nuestro lugar o nuestro papel dentro de ese todo.

Gran parte de este «estar en el mundo» por parte nuestra, implica la resolución de nuestras necesidades, desde las más básicas hasta las más complejas, y por ende, la necesidad de establecer con las demás personas un vínculo determinado para el apoyo mutuo en la consecución de fines comunes y particulares.

Asimismo, las empresas son organizaciones cuyo objetivo es la provisión de satisfacción a alguna de las necesidades humanas presentes en la sociedad, y para el constante suministro de estos productos o servicios, las organizaciones a su vez requieren recursos para su propia manutención. Uno de estos recursos es el recurso humano, preparado de acuerdo a ciertas características específicas que provean los elementos necesarios para el buen resultado en cuanto a los objetivos de la organización.

Desde la noción de «justicia distributiva» distinguida por Tomás de Aquino, podemos señalar también que dentro de la una organización, cada persona tiene distintas obligaciones y/o responsabilidades según sus capacidades, aptitudes, y en general, de sus características. Según el nivel de responsabilidad o dificultad de las labores designadas, es como se debe determinar la retribución otorgada, proveniente del beneficio total adquirido por la empresa u organización, el cual es a su vez la retribución obtenida por los bienes ofrecidos los cuales producen satisfacción social para alguna de sus necesidades.

Así como nuestro «estar en el mundo» implica que nos identifiquemos con una «visión», ideas, elecciones, y la asunción del lugar que ocupamos, asimismo, la participación dentro de una sociedad y/o de una organización implica que nos identifiquemos con cierta visión, misión, cultura (social o corporativa), que asumamos las responsabilidades y labores que ello implique, y que aceptemos y busquemos la justa retribución que nos corresponda por el bien que hacemos o la satisfacción que otorgamos a los demás miembros de la sociedad, ya sea de forma independiente o como parte de una organización. 

De esta manera, vemos que el desarrollar la capacidad de satisfacer las necesidades de otras personas, como miembros de un grupo social, a su vez nos conlleva un beneficio personal proporcional, mediante el cual satisfacemos nosotros mismos el conjunto de nuestras necesidades, como comentamos, desde las más básicas hasta las más complejas.

Desde mi punto de vista, las cosas se complican cuando nosotros mismos dejamos de ser conscientes de nuestras propias necesidades, y damos más importancia a unas sobre otras de forma desequilibrada, ocasionándonos con ello algún tipo de daño. Y si alguna de nuestras necesidades no es satisfecha correctamente, en la misma medida nos volvemos incompetentes, y/o limitamos nuestra capacidad para satisfacer las necesidades de nuestros congéneres. Entiendo que el menor o mayor beneficio obtenido como retribución, es correlativo con la satisfacción de nuestras necesidades desde las más básicas hasta las más complejas. El poder satisfacer la más compleja de nuestras necesidades es la mayor retribución por tanto. Por lo cual también estoy sugiriendo la inminente necesidad de pensarnos a nosotros, a nuestro entorno social y a nuestro ámbito laboral más allá de lo económico, así como al carácter nuestra propia satisfacción.

De la misma forma, si la organización no es consciente de las necesidades que se propone satisfacer, o bien, si no somos conscientes de la necesidad que como recursos (humanos) debemos satisfacer dentro de la organización, la organización, o bien nosotros mismos, estamos limitando nuestras capacidades de satisfacción de necesidades, tanto hacia la sociedad como al interior de sí mismos, en la medida en que dejamos de percibir la retribución deseada.

Así es que, si dejamos de profesar, o si profesamos incorrectamente, es decir, si enseñamos y asumimos incorrectamente nuestro papel dentro del todo, afectamos al todo incluyendo a nosotros mismos, exactamente de la forma opuesta en que buscamos beneficiarnos.

En otra parte, también habíamos mencionado que la Ética es la elección consciente de lo que nosotros queremos ser como seres humanos, y que esta elección individual debe ser RESPONSABLE en cuanto que con nuestras acciones y elecciones, incidimos en el mundo en que vivimos, y al mismo tiempo, exhibimos ante los demás una concepción determinada de lo que significa Ser Humano. Por tanto, también podemos decir que la conducta Ética implica una congruencia entre lo que pensamos, decimos y hacemos. A esto también se le puede entender como Integridad. Y de igual forma que si pierdo un brazo, un ojo, una pierna, etc., mi integridad física se ve mermada y mis capacidades reducidas, lo cual reconocemos evidentemente como un daño; igualmente, si lo que pensamos, decimos y hacemos no se corresponde, esto significa un daño para nosotros (un daño moral); y dado que nuestro pensamiento, nuestra «profesión» (lo que decimos, creemos, divulgamos, enseñamos), y nuestros actos son aquello que primordialmente nos vincula con los demás; así, en la misma medida en que para satisfacer nuestras necesidades requerimos a cambio satisfacer algunas necesidades de otras personas; al contrario, en la misma medida que perdemos capacidad para satisfacer necesidades, no solo perdemos capacidad retributiva sino que incluso, somos susceptibles de causar daño; y si este daño causado se entiende que fue el efecto consciente causado por una consciente mala decisión, en la misma medida se merece un castigo en lugar de una retribución, o bien, la justa disminución de la misma.

Es decir, la falta de integridad ética no solo nos daña moralmente a nosotros, sino que puede implicar un daño moral para nuestros prójimos; y si este daño moral es causado conscientemente, también podría implicar una falta de justicia ya sea conmutativa, distributiva o social, la cual tendría que ser sancionada según corresponda en términos legales, mediante sanciones laborales o la censura social.

Así pues, la aplicación de un código de ética profesional tendría que ser una guía que nos permita no perder de vista los elementos necesarios para el buen desarrollo de nuestras actividades laborales en beneficio del bien común y el propio.

Referencias:

  1. Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). (s.f.). Código de ética de la Universidad Nacional Autónoma de México. Disponible aquí.
  2. American Psychological Association (APA). (2017). Ethical principles of psychologists and code of conduct (Versión 2). Disponible aquí.
  3. Secretaría de Salud de México. (2001). Código de ética para las enfermeras y enfermeros en México. Disponible aquí.

Diario proceso denuncias formales. SEPH –Viernes, 31/05/2025.

Alrededor de estos días y comienzos del mes de junio se estarían cumpliendo, aproximadamente, 3 años en cuanto a los hechos más concretos suscitados, los cuales dan origen a la necesidad de presentar denuncias formales en cuanto a hostigamiento laboral por parte de las autoridades educativas mencionadas a continuación, así como negligencias y omisiones respecto de sus funciones, todo lo cual constituyen presuntos delitos administrativos.

Comenzando con mi entonces superior, la (ex)subsecretaria de Educación Básica, Myrlén Salas Dorantes, tanto la situación de hostigamiento laboral (si bien, después de ella, de manera disimulada; lo cual se conoce como “violencia pasiva”), como la inacción y evasión de responsabilidades y funciones de autoridades educativas fueron replicadas, continuadas y extendidas por los ciudadanos funcionarios Daniel Fragoso Torres y Natividad Castrejón Valdés, Subsecretario de Educación Medio Superior y Superior, así como Secretario de Educación Pública del Estado de Hidalgo; no sobrando mencionar: secretario que fue asignado y nombrado fuera de toda preceptiva ética y legal.

En virtud de las disposiciones legales, se entiende que una falta de esta naturaleza, de hostigamiento y/o acoso sexual y/o laboral, cuenta con un plazo de hasta 3 años para poder ser denunciada y atendida. Por otra parte, los hechos, actos y omisiones que constituyen delitos administrativos, no sólo se han agravado y acentuado, sino extendido y multiplicado, con lo cual se puede sustentar, evidenciar y argumentar la plena flagrancia de esta acusación contra las autoridades mencionadas, como actos realizados de manera totalmente intencional y perjuiciosa, constante, continuada e impune durante toda su administración, teniendo para ello, además, el absoluto respaldo del gobernador, ciudadano Julio Menchaca Salazar, quien con ello, así, se adjudica el cohecho delictivo cometido en la Secretaría de Educación Pública, y se posiciona como autor y actor principal de la corrupción perpetuada ―desde el ejecutivo― hacia todos los niveles, aspectos y sectores del Gobierno del Estado de Hidalgo en general. Habremos de declarar, en este orden de ideas, en apego a la veracidad que todo proceso legal ha menester, que estratégica y deliberadamente se ha hecho uso del mayor tiempo legal permitido para llevar a cabo el proceso.

Dada la naturaleza compleja y sistémica en cuanto al contenido de las denuncias a realizar, así como de nuestras previsiones justificadas sobre que nuestras denuncias llegasen a ser desestimadas, desatendidas e ignoradas por las instancias y autoridades correspondientes para tal efecto, en corrupción concertada con Gobierno del Estado, es por ello que durante el tiempo transcurrido se han recabado mayores registros de hechos y evidencias que den cuenta clara y contundente sobre las materias denunciadas.

Además, gracias a la posibilidad de analizar y estudiar la manera sistemática (ante el problema sistemático) para presentar nuestras denuncias, contamos con la perspectiva para evitar que nuestras pruebas presentadas sean desechadas a la ligera, o con argumentos insuficientes; situación desafortunada que ocurre y se repite en un sinnúmero de casos como el presente. Es decir, además de simplemente presentar pruebas y relatoría de los hechos que son motivo de las denuncias, también presentaremos análisis detallados fundamentados legalmente, así como desde distintas disciplinas científicas.

Con ello buscamos que nuestra denuncia sea lo más sólida posible, con calidad análoga a la de un peritaje, haciendo necesario que el tratamiento y resolución de la misma se atenga a los estándares más rigurosos y objetivos; dificultando así que, para juzgar nuestro caso presentado, exista posibilidad de resolución errónea o manipulada por la misma corrupción denunciada.

(continuará… proceso y denuncias en marcha; ver el siguiente artículo “¿Qué es periodismo de investigación?”)

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mitos y falsedades mexicanas

¿A qué edad te enteraste de que “Malinche” era un apodo para referirse a Hernán Cortés, y no a aquella mujer de origen prehispánico recordada por ser buena aprendiz de lenguas, y que hizo las funciones de intérprete entre españoles e indígenas?

Sí, la mujer que traducía entre castellano y lenguas ab-orígenes, fue nombrada (por los españoles) y conocida en general, mayormente, como “Doña Marina”. No: «Malinche».

“Malinche” era como los grupos autóctonos identificaron y nombraban a “Hernán Cortés”; pues por la misma razón que los españoles prefirieron poner nombres españoles a sus nuevos súbditos (no entendían el significado ni la “pronunciación de las palabras o nombres en lenguas nuevas, desconocidas), los indígenas no llamaban a Hernán Cortés así, por su nombre “original”, sino que le asignaron una palabra en su propio idioma.

Debe tomarse en cuenta, también, que “Malinche” es una manera de interpretar “castellanizadamente” el sonido diferente de la lengua prehispánica hacia el modo de escuchar y escribir castellano por lo que, tal cual, “Malinche”, tampoco sería la palabra exacta que debió haberse usado en la lengua fuente. Todo lo cual es parte de fenómenos lingüísticos “normales”, hasta este punto.

El error menos explicable, y que evidencia la pobre comprensión lectora que tenemos sobre nuestras fuentes de información, así como nuestro bajo nivel educativo nacional general, incluyendo todo lo referente a nuestra identidad, cultura e historia, es que: encima del error que constituye la confusión de personajes históricos, identidades, nombres y/o sus roles; seamos capaces de acumular aún más errores y producir aún mayor ignorancia de la que ya padecemos.

Resulta que le decimos “malinchista” a una persona, por ejemplo, cuando intentamos “acusarla” de, o queremos denotar, una especie de traición proveniente de tal persona, pensando que nos referimos alusivamente a la traductora e intérprete “Doña Marina”, como bajo la interpretación de que su labor significó una alianza con el enemigo, en perjuicio de las etnias originarias como si todas ellas desde entonces hubiesen sido unívocas y unánimes raíce de la «sólida» identidad mexicana moderna.

Me pregunto entonces: ¿Será esto signo, señal o síntoma de por qué o cómo es que los mexicanos repudiamos a aquella gente que demuestra conocimientos y capacidades de aprendizaje mayores a los nuestros? ¿Será esto un indicio de por qué cultivamos, fomentamos, incentivamos, y hasta exigimos que nuestros amigos, familiares, subalternos y/o colaboradores sean los más ignorantes y serviles posibles?

Una persona capaz y con conocimiento de las cosas, parece que necesariamente sería una persona traidora. Una persona ignorante y sumisa, ¿es aquella a quien consideramos mejor para relacionarnos, hacer vínculos, y en quienes más podemos confiar?

Ahora bien, esta clase de percepción, que podemos rastrear históricamente para observar con cuánto cuidado, pasión, constancia, y rigor ha sido mantenida y cultivada, por tantos siglos, ¿qué ventaja, beneficio o rasgo particular irrenunciable y característico de nuestra identidad gloriosa identidad nos aporta?

¿Será que de verdad esto de nombrar y considerar malinchista a alguien, desde un tono peyorativo, lo tomamos, lo aprendimos y lo conservamos como para honrar y definir nuestra identidad unívoca indígena AUTÉNTICA, y al mismo tiempo censurar a las personas traidoras originarias de un grupo que se conoce con otros, aprende su cultura nueva, a interactuar con ella, y que así traiciona a su colectivo e identidad propias?

¿O será que eso lo aprendimos de los españoles, que hasta la fecha inculcan y mantienen la clase de cristianismo más incoherente y retrógrado del mundo entero, y gracias al cual también son el país y la identidad europea menos desarrollada?

Quizá no tengo respuesta definitiva ni suficiente a las últimas preguntas planteadas. Pero, volviendo al inicio de esta pequeña disertación: si no sabes cómo, en qué fuente o fuentes de información, puedes verificar a quién y por qué se puso el nombre o apodo de “Malinche”, y desea resolver esta deficiencia, yo puedo ayudarte.

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EL SENTIMIENTO ROTO DEL PRONOMBRE

Me uno en Unamuno con los signos de los siglos en gramático sacramento. El instante de su líquido pasado deja notas recurrentes en la piedra de experiencias de mi arroyo. Cuánto no se escapa a nuestras declaraciones, de menos o de más, mientras en el discurso nos convertimos en Heráclito, siempre distinto a sí mismo. El nosotros que se baña en este párrafo, será otro yo en el siguiente. Por eso culpo a todos ustedes por engañarme y hacerme perder la noción de mí. Me identifico en ustedes, con las cosas, con sus huellas, los recuerdos que me dejan, los sonidos, sensaciones, emociones, impresiones, con ellos desde el «ello» profundo hasta el desenfreno del próximo punto y seguido. Hablo con fantasmas mientras sé que los pronombres son reflejos de otro instante. Mi lengua es una tumba de capítulos cerrados entre partes de mí mismo que no se hablan. ¿Qué es lo que estamos diciendo cuando creemos decir «yo»?

En un primer momento, todas las cosas soy yo, y yo produzco el eco de las cosas, y todas las cosas nacen de mi lenguaje, y mi lengua es la hojarasca de los ecos de las cosas. Como el niño que aún no distingue entre su ser y el mundo, habito en la ilusión de la unidad primordial. Pero el tiempo, ese río inexorable, arrastra consigo la primera certeza.

Luego me siento herido cuando descubro que todo es distinto a mí, y no sé quién es nada, ni quién es nadie, ni quién soy yo. Porque en el principio, todas las cosas que eran yo, eran ellas, y juntos éramos todos lo mismo. Luego me dijiste que tú no eras una cosa. Ya no pude más a partir de ese momento, y nunca hubo otra vez nada tan amargo como eso. Las cosas no eran como tú ahora, que te negabas a ser lo mismo que yo, y gozar la comunión de latir juntos. Luego empezaron todos los demás días que jamás conté, porque eran todos absurdos, diferentes, lineales, sin sentido, como gotas dispersas de una lluvia que ya no sabe regresar al mar.

El instante es el asombro, y no se nombra. Incluso en el explícito gramema, lo que trazan nuestras manos es la nube, fugaz y cambiante como el pensamiento mismo. Cualquier cosa de que se hable es la profunda soledad, de algo que está en nosotros y que alguien no podrá ver. Pero ¿acaso no has sentido la necesidad de callar algo, sólo para que no deje de ser verdad? Es absurdo decir o escribir nada, porque en el transcurso de los cursos, todo termina bajo sentencia de negación. Como Sísifo con su piedra, cargamos palabras que nunca alcanzan la cima del significado. Casi ni deseo poner mi nombre como firma sobre esta hoja que se coman las corrientes del tiempo y del olvido.

Si el único hecho comprobable con que cuento es el romperme, ¿por qué no creer que habrá un dios imaginando que cuando mis oraciones digan «yo», «nosotros» o «tú», le estaré hablando siempre a lo mismo desconocido y lejano? La muerte verdadera es insondable, como el silencio entre las palabras que no llegamos a pronunciar. La idea de algo estar vivo, es una hipótesis lexicográfica para la interpretación de lo indeterminado. No quiero escuchar nada, leer nada, ni ver nada, que no sean dioses, o incluso uno sólo para no perder el tiempo hablando con varios fantasmas, para que no engañen a mi divinidad originaria y pura, palabras estancadas ni jergas vulgares donde se revuelquen los cerdos. En el fondo de cada pronombre hay un altar vacío, esperando la presencia de lo innombrable.

La diosa lengua me prometió engendrarme sin necesidad de decir nada, como el silencio engendra la música o la oscuridad la luz. En sus aguas primordiales fluye la verdad que ningún pronombre puede contener. Yo un día llegaré al mar, aunque esté lejos, cuando sea pronunciado por la espuma, sobre las mudas líneas de un paisaje, en un deslumbramiento detenido, tallado contra el choque de la arena, abrazado a la niebla taciturna, cuando ya no haya nada que me impida sentir a «alguien» propio, y alcance la presencia, la experiencia que nadie más pueda decir, grabada en el canto de las olas. Entonces, quizás, el pronombre roto se reconstituya en el eco infinito del oleaje, donde todo es uno y uno es todo, donde el yo y el tú se disuelven en la sal de una gramática universal y eterna.

JCM

Poiesigefycarmen