¿Qué creen mai frens? Ya no puedo publicar, sólo reaccionar desde mi súper cuenta original, Jorge Castillo Martínez, de Facebook.
Censuras de todos los sistemas de toda la M4tr1X.
¿Qué no han visto los infinitos recursos estéticos e intelectuales que poseo?
Todo lo tengo previsto para hacer lo que yo quiera, por mucho tiempo. Para empezar tengo otras cuentas y tengo cuentas conectadas a mi cuenta desde las cuales desde las cuales también puedo publicar.
Siempre será más sencillo que me escuchen, a que me sigan ignorando.
Que se pudran los tibios. Ayuden a hacer escándalo, les he estado componiendo pura calidad.
Sin que comprometa a nadie pero sí que se viera como algo externo a mí o más cercanos, el simple apoyo en la difusión de notas como estas podría reforzar el objetivo más razonable que todos podemos tener en común en este momento: retirar a Julio Menchaca de su pedestal.
Realmente esta nota no es mía sino del profesor Ortega, pero es el que ha estado haciendo la parte de calle que yo no. Además, en unión, es lo que hace esto legítimo desde todos los ángulos.
Ahora bien, yo no me puedo hacer responsable de todo lo que dice o hace el profesor Ortega, pero siempre podré demostrar que soy agradecido y respetuoso de toda aquella persona que me apoye o me tenga un poco de confianza. Que siempre estaré haciendo TODO por retribuirles y multiplicarles lo que sea que me puedan confiar. Tenemos el apoyo sobre la difusión de esta nota, y mi página.
Evidenciacion y señalamientos de las negligencias de SEPH
• Detrás de lo que está pendiente mi denuncia formal por hostigamiento de Myrlén Salas Dorantes https://www.facebook.com/share/r/14wsrR86K4/ (casi 2k vistas ya, sin nada de apoyo)
Yo soy el primero que sabe que no me basta con tener la razón. Pero también sé que tiene que haber alguien que se dé cuenta de que juntos, en alianza conmigo, lo podemos aprovechar del mejor modo. Por cierto, ya me están comenzando a intentar bloquear los etiquetados y hasta poder publicar en rrss. Evidencia de que ya les preocupa. Por eso es ahora cuando más es necesario que otras personas me puedan ayudar a difundir lo que ya está.
HASTA HACE POCO, SE DECÍAN:: Priistas de corazón… Priistas de hueso colorado… Priistas hasta la muerte… Politiquillos de sangre priista…
Estos colmilludos priistas del GPI, despreciaban públicamente a Morena. Los integrantes del auto nombrado _*Grupo Plural Independiente,*_ siguen _robando_ espacios al interior de MORENA.HGO.
Su líder en Hidalgo, el ex-diputado y ex-presidente del PRI estatal, _*Julio Manuel Valera Piedras,*_ asumirá la representación de la _*Secretaría de Desarrollo Agropecuario Territorial y Urbano (SEDATU),*_ por lo que formará parte de la administración federal que encabeza _*la presidente Sheinbaum Pardo.*_
Este viernes trascendió la incorporación de _*Valera Piedras*_ a la titularidad de SEDATU, junto con el también ex-diputado _*Alejandro Enciso Arellano,*_ quien fuera secretario del Despacho con el ex-gobernador Omar Fayad Meneses, que también expresaba su desprecio hacia la 4T.
Pero como Omar Fayad, supo acomodarse en los afectos de *AMLO,* hoy es _*embajador de México en Noruega.*_ Omarcito, goza de las mieles de la representación e inmunidad diplomática y sigue viviendo _*gracias a los impuestos de un pueblo bueno y sabio.*_
La celebración anticipada de _*ALEJANDRO ENCISO, terminó en una volcadura.*_
A su rescate, acudió el _*Grupo de Operaciones y Respuesta Inmediata de Pachuca (GORIP).*_ Los jefes policiacos corrieron a ponerse a sus órdenes y a concederle privilegios.
_*DENUNCIA LA CORRUPCIÓN DE TUS GOBERNANTES Y FUNCIONARIOS AL::*_ 7712348704
NO MÁS CINISMO de MELCHAFA SI ESTÁS A FAVOR DE LA REVOCACIÓN DE Menchaca, agrégate al siguiente grupo y ayúdanos a informar a los Hidalguenses que podemos mejorar nuestra situación actual…
En cuanto a ser escritor, una de las pruebas que me puse y que me di a mí mismo, sobre mi indudable calidad, fue en aquella ocasión donde, siendo subgerente de una tienda Aurrerá, escribí un correo electrónico cuyo valor en dinero me redituó arriba de los $50,000 en ahorro de gastos y garantía de continuidad operativa para mi unidad.
Siendo encargado, justamente, como «subgerente de operaciones», era mi responsabilidad pagar a todos los proveedores, garantizar todos los servicios, mantenimiento de equipos, contratación, capacitación, y supervisión de personal operativo; en general, todo aquello que fuera indispensable y necesario para el mejor funcionamiento de toda la infraestructura de la unidad.
Me encontraba en la ciudad de Sahuayo, Michoacán; si no de las más, por lo menos sí bastante calurosa, e hirviente en crímen organizado.
Mis equipos de refrigeración y congelación para la venta de perecederos, como carnes y verduras, estaban teniendo constantes fallas en todo el sistema. Se pagaron y se hicieron diferentes trabajos de mantenimiento; las soluciones sólo iban siendo temporales, cuando ya aparecía un nuevo problema de mantenimiento que arreglar y que se abonaba al conjunto de desperfectos interminables.
Para cada trabajo hice las gestiones de reclamo de garantía por el servicio de proveedor de mantenimiento. Por cada trámite, el CEO de mantenimiento de Walmart México y Centroamérica validó, a favor del proveedor, que no había garantía por reclamar, sino que simplemente se estaban realizando los trabajos de acuerdo a las necesidades.
Llegó el momento en que reuní la evidencia suficiente e irrefutable para decirle, en un correo electrónico (con copia para tod@s los CEOS de Walmart internacional), a este CEO transnacional de mantenimiento, que más bien parecía que estaba trabajando para el proveedor y no para nuestra empresa, Walmart.
Le dije terminantemente que mi unidad no iba a pagar más, y que exigía que se remediese, como fuese y lo antes posible, todo mi sistema de congelamiento y refrigeración.
En el correo electrónico específico en el cual le dije todo esto, estaba haciendo la reclamación sobre la garantía de un servicio de mantenimiento mal ejecutado, cuyo monto de pago ascendió alrededor de los $50,000
Claro que, dejar en perfecto estado mi equipo de refrigeración y congelación, tanto al proveedor como al CEO, les costó mucho más.
¿Por qué usaste lenguaje altisonante en tu mensaje de la otra vez?
Creo que es mucho mayor la brutalidad de lo absurdo de las cosas y de la gente, que la vulgaridad de las “’groserías”, y no podría no ser directo. A parte de que lo comentado me hace enojar y me dan ganas de decir más palabrotas, sólo puse las más pocas, apenas Como para llamar la atención y a ver si así se fijan, de repente, en lo que estoy diciendo en verdad, más que en la forma de decirlo.
Es frecuente que la “educación” como cosa disciplinar permeabilice a la educación como disposición a la comprensión y el aprendizaje. Luego, la gente tampoco es honesta. Son conformistas y, en esa ceguera… Esa es la verdadera total falta de educación. Quizá no sea yo quien logre educar a una masa, pero prefiero invertir mi coraje y enojo en intentarlo.
Moriré intentando… No soporto las cosas. Si no desahogo “eso”, si no intento nada, seria sólo irme muriendo por dentro. En verdad me dan asco las cosas así como encuentro que son. Todo está lleno de ignorancia, de miedo y mediocridad que uno debe tolerar e incluso “tratar de imitar”. No aguanto esos absurdos dentro de mí.
¿Por qué debería callarme, si tengo derecho a pensar y hablar? Si tuviera que convertirme en esa gente que no piensa, que ni siquiera saben lo que dicen, tan sólo repiten lo que les dicen… Eso sería ya la misma muerte. Y, ¿para qué querría seguir viviendo de esa manera, si de por sí ya me siento peor que muerto? Cualquier cosa podría yo, menos tolerar esa clase de muerte.
«Siempre he estado sola interiormente. Ese es mi lugar, el de mi escritura. Quien osa entrar ahí, con buenas intenciones o no, es un usurpador. No hay otra forma de llamarlo porque aquí no hay nada racional, salvo que las palabras se unen para intentar mostrar lo que ya está presente. Lo que siempre ha estado presente.
Tengo 60 años. Varios matrimonios, una lista de trabajos y, posiblemente, hijos de los que no hablaré. Escribo porque me lo prometí a mí misma a una edad temprana y no lo he cumplido. Quizá también porque tengo tiempo. No es una despedida. A los 60 aún queda mucho por delante, pero también se sabe que pasará rápido, como ha pasado la vida.
Mi vida ha sido particular por un hecho simple: no me sorprende tener 60, como tampoco me sorprendería tener 80. Quizá a los 90 note algo distinto, más calmo, pero no lo sé. No me sorprende la edad que tengo ni la que podría tener, porque siempre me he sentido en tránsito. Para mí, el presente nunca ha sido más que pasado. Desde pequeña lo supe. No sé si es una falla o una particularidad, pero viví con ello, como vivo ahora.
De ahí viene mi asombro, pero no es nuevo. No se trata de una escritura hecha para decir algo. Yo no tengo nada que decir. Mi asombro es ver que el telón no cae en una obra que ha sido más observar que actuar. Aunque he actuado, pero en los rincones donde la luz no llega. Tal vez ahí ha estado mi vida: en los espacios donde las formas no se ven y lo informe se expande sin miedo a ser juzgado, donde lo ilimitado se convierte en límite.
No busco recordar. Todo pasó como si no hubiera pasado o, peor, como si ya hubiera pasado aunque lo estuviera viviendo. Cuando se vive en pasado, todo se ve y se siente distinto. Algunos pueden entenderlo por la desconexión de la depresión o la exaltación de la manía. Los otros están allí y uno, lo que sea que uno sea, está acá. ¿Cómo cruzar? No se puede. Solo se puede fingir que no hay desconexión. Observar cómo actúan los demás y actuar en consecuencia.
Tengo 60 años y lo repito porque debo situarme en algún punto del espacio y, aunque no me guste, del tiempo. Solo así puedo seguir escribiendo y no desistir en este primer día, que, a pesar de todo, no quiero que sea el último. No sé muy bien qué hago ahora ni qué hice antes. Mi vida no está llena de hechos, aunque inevitablemente los haya. Está llena de lo que vi pasar con la sensación de que pasaba por segunda, tercera o quién sabe cuántas veces más.
Buscaré algo al azar, como quien lanza los dados. Un amor o una muerte. No me decido. Me cuesta distinguir qué fue amor y qué fue muerte. Tal vez todos los amores sean muertes que aún no han ocurrido, y hay muertes que son el inicio de un amor que nos acompaña siempre. O por momentos, porque ahora no veo ni lo uno ni lo otro como compañía.
Por eso, cuando la gente pregunta ¿cómo te sientes?, los miro y, dentro de mí, les digo: usurpadores. ¿Por qué no se ocupan de sí mismos? Además, me digo, no quiero ocuparme de mí. Nunca lo he querido. Cuando me veo, paso de largo. Cuando tengo ganas de hablar, me tapo los oídos y sigo andando. ¿Qué tendría que decirme? No lo sé, porque no me he escuchado.
Las personas que no se escuchan son las que más se conocen, porque nada se ha fijado en ellas. Pero si soy honesta, aunque me haya tapado los oídos y haya seguido de largo, algunas voces se han filtrado. A veces, gritos de dolor, y me he imaginado sufriendo. Gritos desgarradores que podrían enloquecer, pero si no les presto atención, parecen calmarse. O tal vez solo dejo de percibirlos al concentrarme en otra cosa.
También me he escuchado cantar. Cantar como quien tiende la ropa al sol y parece disfrutarlo. Me he preguntado qué ropa es la que estoy colgando, qué es lo que me hace cantar y estar como si nada. No lo he deducido, aunque sospecho que han sido constataciones. Porque es lo único que he buscado: constatar, una y otra vez, que la vida es la observación de que nada queda entre las manos.
Pero aún no quiero llegar allí. Ni siquiera sé si llegaré. He escuchado también susurros, lo que no quiere ser oído. Para eso he fingido taparme los oídos y he visto cómo tramaba y jugaba con pedazos de la vida como si fuera una partida de ajedrez que, paradójicamente, abandono sin emitir ningún sonido. Hay muchas cosas que he escuchado de mí, pero siempre intento pasar de largo.
A veces—y aquí es donde contaré algo—ese intento de pasar de largo no ha sido suficiente. Ni siquiera ahora, a esta edad. A eso lo llamé y sigo llamando transgresiones».
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Creo que es hasta ahora que tengo las palabras más precisas para decir claramente por qué aprecio y valoro tanto la novela «Rabia Ikari» de nuestro paisa Rafael Tiburcio García. Hace ya años, entre 5 y 3, que había dado con el término «épica» para tratar de explicar la importancia de esta obra literaria. Pero no tenía claro aún cómo fundamentar el uso de ese término.
También, en una ocasión, recuerdo que uno de los pocos poetas del estado que admiro por su obra y magia, Andrés Cisneros, cuyo nombre real es Andrés Cisnegro, me preguntó si yo había escrito algo de crítica literaria, o si sabía si alguien más la hacía. Según mi percepción, me parece que no ▀dije▀… Así, propiamente, del estado de Hidalgo, entre lo que ha podido llamar mi atención por más de un decepcionante momento efímero y lo que he alcanzado a leer, no. Me parece que no. Creo que no ha podido ser terreno fértil para ello.
Imagínate, si uno de los «titulados» y premiados e «internacionalizados», en su ignorancia o perdición moral, le llama a algun@ de sus «amig@s» titulad@s y premiad@s, «el Shakespeare de Hidalgo», inmediatamente puedes darte cuenta de dos cosas:
(1) Ni el emisor ni el receptor del piropo literario tienen identidad ni ideas propios; la única literatura que consiguen es la de la ficción de sus adulaciones mutuas. Si no tienen el mínimo nivel de autocrítica para avergonzarse de esto, y además lo internacionalizan y los premian, significa que en realidad nadie los ve ni los está escuchando, ni mucho menos los están leyendo. Al decir que no tienen identidad, podemos extender esto al límite de su dimensión ontológica y asegurar, sin temor al error, que estas p3r50nas de «requisitos» no son ni valen absolutamente nada. Porque su vida es una simulación constante en todos los sentidos; y lo peor, aquel aspecto que podría ser el pilar de su dignidad como personas en general, el hecho de que son artistas y se supone que ell@s «representan» el «quid» de nuestras mejores posibilidades como seres humanos en general, o al menos una que debería considerarse de las aristas más interesantes en cuanto a ello. Si la plenitud al desarrollo de este camino es un espejismo, pues anulan su persona, ¿no? Y eso ¿por qué debería interesarle a la crítica literaria; si ni siquiera es relevante para la misma literatura? Agrega el siguiente knock-out: su «literatura», si algo famélico hubiere que tuviera la mínima influencia de «importancia» aunque sea en la colonia, lo triste es que su situación de no tener, de verdad, lectores, vuelve su actividad por completo inútil. El más grande autoengaño psicológico, o la estafa más canalla y moralmente baja concebible, lo que merecería las peores deprecaciones, pero serían todo eso cuestiones «morales», «psicológicas», golpes «emocionales» entre unos y otros, «pellizcos sociales», nombré a eso una vez… Si quisiéramos, pudiéramos ver en ese espectáculo, procurando ser generosos, una «fenomenología de la socialité». Pero sin importar mi talento para crear términos y palabras nuevas, lo que solamente serían presunciones mías, y nunca crítica literaria; todo lo mencionado anteriormente nos desemboca en el punto 2, que explicaremos a continuación.
(2) Por cuanto a la condición de posibilidad que nos permitiera escribir crítica literaria en el estado de Hidalgo no radica esencialmente en que a l@s escritor@s con l@s que hemos contado hasta la fecha no les llegase a apetecer es género, sino que la casi totalidad de escritor@s tiene ideas cojas, infantiles o insólitamente desviadas de lo que tendría que ser «escribir literatura», y en su caso definirse como «escritor@», «intelectual», y/o «artista» en general. No puedes hacer «crítica de…» si no hay nada a que referirse con «de…», cuando aquello a lo que quieres llamar literatura, resulta que no es literatura, o porque no había nadie al rededor cuando se cayó un árbol.
Daro Soberanes, que apenas muy recientemente había llegado a Hidalgo por aquel entonces, enseñaba que «crítica» era «separar lo grueso de lo delgado». Podría ser lo más cercano a algo que pudiera producir crítica, pero era más bien «maestro» de estas habilidades literarias en general, no tanto crítica en sí lo que le viera hacer.
No obstante, gracias al estímulo de mis mejores colegas, y gracias a esta Novela, Rabia Ikari, creo que con eso se podría escribir una sola gran crítica literaria que les abarcase a tod@s. Ya tengo en mente, de hecho, cómo será. Incluso si no hubiese de escribir ninguna crítica literaria más en el futuro, ésta sería suficiente para encumbrarme tan sólo en ese género. Y es que, indudablemente, he penetrado en su tejido y no me sorprendería que incluso su autor, de pronto, observe que nunca había leído bien su obra. Es un paradigma. A partir de Rabia Ikari, es posible decir, con una amplia certeza, que nadie sabe ni ha sabido nunca qué es leer, escribir, o hacer arte en general, si no ha leído esta obra… Rabia es la guerra contra todo, y contra uno mismo, por ganarse la identidad propia… Ahí está la guerra fundacional de algo humano, por eso es ÉPICA…
[continuará…]
Primeras impresiones de lectura
(Y pensando sobre el fracaso generacional y aprovechando para recomendar esta lectura en curso de Rafael Tiburcio Garcia, ilustre autor pachuqueño. Con lo cual recuperamos en estas semanas a dos autores pachuqueños que vale la pena leer y recomendar. Margarita Michelena, en poesía, de unos cuantos fracasos generacionales atrás. Y Rafael, contemporáneo)
Acepto el porro con cianuro, pero por el contrario, no veo que hayamos podido fracasar. Fracasar habría sido dejar de sentir nada. Y por el contrario, hemos pasado hasta frenéticamente por las experiencias que han reclamado nuestra presencia. Tener una rabia en qué reflejarse, dónde rastrearnos por la nostalgia, y la cual verbalizar, de pronto también me salva. Me siento agradecido por tener y encontrar cosas que me hacen darme cuenta de que no soy un zombi asqueroso como las generaciones contemporáneas que me rodean. Todos los días experimento el lastre de vivir y convivir con tanta gente pendeja. Y si lo pienso, no hay nada más glorioso que odiarlos. Odiar el parecerme a ellos. Odiar ser ellos. No sé si fracasamos; nuestra generación, o tú. Pero después de estar ahogado y saturado de tanta intoxicación, y tener que vomitarla, como sea agradezco lo que has escrito y sigo leyendo poco a poco con las venas. Me puedo morir de melancolía, pero mi generación no habrá terminado sino hasta que se consuma la rabia.
Me gusta tu novela. Me remite a inyecciones de adrenalina como naked lunch, se está haciendo tarde, de josé agustín, metido con bukowski en el revoltijo mental.
Lo estoy disfrutando de corazón. Si eso es fracasar, me permito hundirme en la mierda con todo y mi odio por la humanidad.
Cuando entre todos logremos un gobierno digno, con verdadera educación e impartición de justicia, hasta ese día, nadie tendrá necesidad de volver a manifestarse así.
El «humanismo mexicano», un concepto de importancia mayor para lo que debería ser uno de los sellos de la praxis política morenista, según las ideas dusselisnas que fundamentan la filosofía de movimiento y partido: este concepto no está siendo usado sino como si fuera un slogan vacío y ridículo como los de regímenes anteriores, únicamente para fines electorales y discursos oficiales de gobierno.
El humanismo mexicano, en lo que consiste de verdad, es justamente en dejar a un lado las ridiculeces burocráticas, para enfocarse en la atención y el servicio a la persona, en la garantía de sus derechos, y el fomento de su desarrollo autónomo. La filosofía dusseliana puede no agradar a todo el mundo, pero es importante porque fue justamente por lo que votó la mayoría. Y si en la falta de eso, las personas se dejan engañar, o se venden por cualquier miseria menos por lo que se supone que votaron, entonces todos estamos perdidos. Nada habrá valido nada, ni habrá transformación de nada, si la gente no sabe reconocer el valor de las cosas, y no sabe exigir lo que les prometieron.