¿Procaz?

¿Por qué usaste lenguaje altisonante en tu mensaje de la otra vez?


Creo que es mucho mayor la brutalidad de lo absurdo de las cosas y de la gente, que la vulgaridad de las “’groserías”, y no podría no ser directo. A parte de que lo comentado me hace enojar y me dan ganas de decir más palabrotas, sólo puse las más pocas, apenas Como para llamar la atención y a ver si así se fijan, de repente, en lo que estoy diciendo en verdad, más que en la forma de decirlo.

Es frecuente que la “educación” como cosa disciplinar permeabilice a la educación como disposición a la comprensión y el aprendizaje. Luego, la gente tampoco es honesta. Son conformistas y, en esa ceguera… Esa es la verdadera total falta de educación. Quizá no sea yo quien logre educar a una masa, pero prefiero invertir mi coraje y enojo en intentarlo.

Moriré intentando… No soporto las cosas. Si no desahogo “eso”, si no intento nada, seria sólo irme muriendo por dentro. En verdad me dan asco las cosas así como encuentro que son. Todo está lleno de ignorancia, de miedo y mediocridad que uno debe tolerar e incluso “tratar de imitar”. No aguanto esos absurdos dentro de mí.

¿Por qué debería callarme, si tengo derecho a pensar y hablar? Si tuviera que convertirme en esa gente que no piensa, que ni siquiera saben lo que dicen, tan sólo repiten lo que les dicen… Eso sería ya la misma muerte. Y, ¿para qué querría seguir viviendo de esa manera, si de por sí ya me siento peor que muerto? Cualquier cosa podría yo, menos tolerar esa clase de muerte.

¿Es mi culpa? ¿Por qué vandalizan?

Cuando entre todos logremos un gobierno digno, con verdadera educación e impartición de justicia, hasta ese día, nadie tendrá necesidad de volver a manifestarse así.

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¿QUÉ ES EL “HUMANISMO MEXICANO”?

El «humanismo mexicano», un concepto de importancia mayor para lo que debería ser uno de los sellos de la praxis política morenista, según las ideas dusselisnas que fundamentan la filosofía de movimiento y partido: este concepto no está siendo usado sino como si fuera un slogan vacío y ridículo como los de regímenes anteriores, únicamente para fines electorales y discursos oficiales de gobierno.

El humanismo mexicano, en lo que consiste de verdad, es justamente en dejar a un lado las ridiculeces burocráticas, para enfocarse en la atención y el servicio a la persona, en la garantía de sus derechos, y el fomento de su desarrollo autónomo. La filosofía dusseliana puede no agradar a todo el mundo, pero es importante porque fue justamente por lo que votó la mayoría. Y si en la falta de eso, las personas se dejan engañar, o se venden por cualquier miseria menos por lo que se supone que votaron, entonces todos estamos perdidos. Nada habrá valido nada, ni habrá transformación de nada, si la gente no sabe reconocer el valor de las cosas, y no sabe exigir lo que les prometieron.

Reporte del 5, 6 y 7 de marzo del 2025

Estimado licenciado José Francisco Morelos Fernández, siendo de necesidad obligada la justificación a cualquier ausencia o irregularidad en nuestras labores, es que me sirvo a la realización de este reporte, que pueda dar cuenta de la urgencia y necesidad por el permiso solicitado para ausentarme de mis labores los días cinco y seis de marzo del presente año, así como de mi inevitable retardo el día de hoy, siete de marzo de 2025.

A los seres humanos nos es imposible saber cómo sucederán las cosas, sin embargo, a todos nos es indispensable procurar hacer todo lo mejor que podamos de nuestras circunstancias: con los mínimos recursos posibles, o con lo que sea que tengamos, en último caso. “Hay cosas que jamás se recuperan, como la confianza”, reza el proverbio. Y, con respecto a usted, quizá la mayor pérdida posible que pueda yo tener, en estos momentos, sea la de su confianza. Por lo general, es poca la gente que confía en mí. Además, es innegable que en diversos aspectos de mi persona y en diferentes momentos de mi vida, tengo fallas quizás imperdonables. Tan grandes y graves son mis fallas, que no es por otro motivo que me exijo a mí mismo la máxima capacidad de mis pocas cualidades.

En consecuencia, la única razón por la que me ausenté de las labores, es por considerar de máxima importancia y urgencia, como le comentaba informalmente por un mensaje de texto, y ahora le reitero, en la formalidad oficial del presente documento, fue la de “iniciar gestiones para asegurar el seguimiento de las denuncias legales formales a presentar contra las autoridades superiores”, concretamente Myrlén Salas Dorantes (retirada recientemente del cargo de subsecretaria de educación básica), Daniel Fragoso Torres (subsecretario de educación media superior y superior) y Natividad Castrejón Valdez (secretario), “por actos antijurídicos, negligencias, cohecho y peculado.”

Subrayo “iniciar gestiones”, debido a que tales denuncias todavía no son presentadas formalmente. Como es de suponer, la seriedad de las denuncias formuladas demanda argumentos sólidos y pruebas concluyentes. Esta es razón suficiente para hacer las mayores consideraciones y los mejores preparativos al respecto. Lo cual requiere de mucho tiempo, paciencia, y fortaleza emocional. Como el proyecto que estoy mencionando, presentando, y poniendo en marcha, ahora junto con usted, lo considero de importancia máxima y capital para la digna institución en la que coincidimos, la Dirección General de Formación y Superación Docente o Dirección General de Desarrollo Pedagógico, y como en cuanto a tener un juicio negativo de su persona no he podido hacer más que equivocarme, por ello es que nunca dudé de su apoyo en cuanto a las acciones que estoy realizando, ni de su comprensión, al menos posterior, sobre lo que de otro modo parecerían conductas abusivas e incorrectas de mi parte.
En principio, como bien me lo dijo nuestra amable asistente, Susi, una solicitud de permiso de ausencia a labores debe presentarse antes de que ocurra. Lo cual incumplí. Consciente, también, de que hasta el momento en Formación y Superación Docente no hay nada que se vincule con mis denuncias y que, al menos de principio, deben ser tratadas como cosa muy independiente de mis labores; y como, sin querer, en estos días se suscitaron hechos que fortalecen la evidenciación de las denuncias a presentar, es por ello por lo que me vi obligado a solicitar un permiso de emergencia con la premura ocurrida.

Por otra parte, al mismo tiempo, procurando el máximo respeto a su persona, su excelente responsabilidad y su ocupada agenda, por ello hasta el momento no había encontrado ni abierto la oportunidad para ponerlo al tanto de mis antecedentes, preocupaciones, y proyectos. Sin embargo, como usted bien mencionó, hasta el momento no hemos tenido mayor problema. Se han tenido todas las consideraciones con mi persona. En alguna ocasión sufrí una convulsión epiléptica y se mostró todo el respaldo para mi recuperación. También se ha mostrado toda la comprensión cuando he solicitado permisos para atender o evitar un caso similar. Fuera de ello y dentro de mis funciones he cumplido con todo lo que se me ha solicitado de la mejor manera posible.

No obstante, dada la imprevisión de esta ocasión y el lamentable hecho detener que involucrar en mis denuncias a mi amigo, el poeta Daniel Fragoso Torres, nuestro subsecretario, es que fue necesario llamar su atención hacia estas problemáticas en la manera que lo hice. En virtud de las consideraciones y preparativos que menciono al principio, se vuelve de la mayor relevancia reunir la mayor cantidad de elementos, así como documentar de la mejor manera posible, con la mayor objetividad, todo lo que sea de interés tanto para la presentación de una denuncia sólida como para su investigación subsecuente.

“El desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento.” Razón por la que no puedo desconocer que, aunque hubiese una conducta indebida que denunciar, y que resultase de hecho cierta, cualquier deficiencia en la denuncia puede ser motivo de impunidad. En este sentido, puedo equivocarme en muchas cosas, pero no en la manera en la que deba dirigir la denuncia formal que menciono. Así pues, cabe la oportunidad y la necesidad de que, si bien el presente documento tiene como finalidad principal justificar mis faltas por los días mencionados, se extienda también como una justificación de lo que hubieran podido parecer actitudes abusivas e impropias de mi parte. Además de que no ha sido esa mi intención, estoy obligado a evitar que mis defectos y deficiencias personales enturbien la labor que me he propuesto. Para ello, debo reconocer que siempre he tenido ciertos problemas de socialización, depresión y control emocional, probablemente relacionados con la epilepsia. Es posible que no siempre sea capaz de expresar mis sentimientos e ideas de manera adecuada, asertiva, o considerada políticamente correcta, en situaciones difíciles de la vida cotidiana. Y si hay una situación difícil, creo que es la de estar pasando por la necesidad de presentar denuncias de este tipo.
Para evitar hacer de mis palabras un simple ofrecimiento de disculpas excesivas o una lluvia de lamentaciones que no pueda más que aburrirle e incomodarle, considero la ocasión para aprovechar el mínimo de oficialidad en el documento presente, a manera de una primera relatoría que pueda citar como un esbozo para hacer comprender los elementos y las pruebas de mi denuncia, salvándola de los defectos de mi persona.


En lo esencialmente relativo a la justificación de mis faltas y de mis actitudes, a grandes rasgos se podría dar por concluido en este punto. A continuación, se presentarán justificaciones indirectas, pero sobre todo se continuará con el esbozo de relatoría de denuncia que estoy incorporando. La razón que encuentro para estarlo haciendo así es que, aunque por el modo en que se dieron las cosas, y a pesar de la condescendencia mostrada para conmigo, si yo estuviera en su lugar creo que tendría todo el derecho de considerar internamente que en realidad soy una persona indigna y problemática. No solamente deseo evitar ese escenario, sino aprovechar la objetividad posible que pueda tener el uso del lenguaje escrito en un documento oficial impreso con su correspondiente versión digital.

Puede suceder que, después de una simple conversación, alguien olvide las palabras que dijo o se retracte de ellas. También, como ha sido en mi caso, en nuestra reunión sostenida el día 6 de marzo, de 12:30 a 13:00 pm, puede ser que los defectos personales emerjan e impidan la correcta interpretación de nuestras mejores intenciones. Es por ello por lo que, apelando a mi poca habilidad para el uso de la escritura, intento dejar un informe lo más claro y mejor elaborado posible, para que pueda usted, en el momento en que así lo desee, revalorar lo ocurrido bajo otra luz. Lo mismo para mí, y a quien se requiriere hacer de conocimiento, en virtud de que es sólo hasta estos momentos que ha sido oportuno y necesario presumir posibles actos de corrupción en los que también se pudiera encontrar implicado nuestro subsecretario.
La corrupción es un problema sistemático tan complejo y tan difícil de abordar, que en principio requiere una autocrítica constante y consistente. Permea nuestras sociedades desde los factores más diversos. Es posible ser absorbidos por la corrupción sin ni siquiera darnos cuenta de ello. Y si existe corrupción inserta en nuestro sistema educativo, puesto que la corrupción es sistemática, es un hecho, que nos concierne a todos y todas.

No puedo ni debo omitir el hecho de que enterarme de tener un familiar que fue puesto en prisión por supuestos actos de corrupción, es doloroso. Tristemente, como consecuencia del deterioro general en el tejido social, entre los familiares nos hemos distanciado. Para bien o para mal, si bien nos procuramos respeto y los mejores deseos mutuos, cada parte de la familia se ha dedicado a sus propios asuntos, siendo lo más independientes unos de otros. En lo personal, en general he tenido el más escaso contacto con los familiares más directos, en los últimos años. Es frecuente que desconozco parientes de segundo a tercer grado. Si he conocido algunos, por coincidencia, es seguramente porque llegamos a estudiar o trabajar en algún momento, por coincidencia. En cuanto al que aprendieron, un detalle que me resulta triste es que recuerdo que en mi infancia lo llegábamos a visitar; recuerdo haberme tocado la experiencia de ver a estos familiares construyendo su propia casa, pegando tabique por tabique. Como mi papá siempre nos inculcó ser honestos y ganarnos la vida de manera honrada y procurando un servicio de calidad a las otras personas, habiendo dado por hecho que todas nuestras ramas familiares hubiesen sido educadas de la misma manera sin importar que a unos les haya ido mejor que a otros, o la diferencia entre los caminos que hayan tomado. Es por esto por lo que ignoro si este familiar, en efecto, fue o no culpable de lo que se le hubiere imputado. Después de mi infancia, prácticamente nunca nos frecuentamos, ni tampoco fue nunca el caso de que nuestra rama u otra de nuestros familiares se beneficiaran particularmente por la posición que hubiese, él u otro familiar, alcanzado, o por actos indebidos que hubiese podido haber hecho.

Afortunadamente, no me corresponde ni está en mis manos juzgar a mi familiar. Y afortunadamente, de modo justo o injusto, fue aprendido. Si lo que sucedió fue injusto, necesariamente es que hubo responsables, y tendrán que afrontar sus acciones. Si fue justo, no hay más. Es justo. Y ya fue juzgado por eso.
Me parece que esto demuestra mi compromiso y legitima mi empeño por combatir la corrupción. En lo que a mí respecta, ha sido el hecho de haber conocido la discriminación, la desigualdad y el abuso, en distintas maneras y en distintos momentos de la vida, lo que me hace necesario intervenir de manera decisiva e incansable, para el logro de un mejor trabajo educativo y un ambiente social libre de injusticias, una sociedad mejor preparada, y con un servicio público eficiente y eficaz.

Para ceñir el discurso a mi conocimiento específico y mi observación atenta de lo que concierne a nuestra institución, es que cito mi experiencia al ingreso del sistema.
Ya en etapas anteriores había comprobado la dificultad de ganarse la vida honradamente, de modo proporcional al esfuerzo, tiempo, dedicación y creatividad invertida. Para poder obtener mi plaza, no me fue necesaria ninguna acción irregular, no la compré ni me la regalaron por nepotismo. La tomé por derecho adquirido de mi padre, como producto de un trámite abierto y público. Aunque mi empleo anterior fue el de subgerente de una tienda Aurrerá, y a pesar de que obtuve esa posición con el mayor esfuerzo, demostración de capacidades y dando resultados evidentes que superaban cualquier expectativa (lo cual sirvió en ese momento para poder solventar la falta de credenciales académicas), al final fui despedido por actos de corrupción de mis compañeros y superiores. Y a pesar de que obtuve mi carta de recomendación, conseguir otro empleo parecía aún más difícil presentando mis antecedentes, que omitiéndolos. Innumerables veces, he confirmado cómo el conocimiento, el talento y la proactividad, son censurados, pisoteados, humillados y hasta castigados.
Si por alguna razón inicié mi camino laboral formal en el sector privado, fue por la desconfianza general y propia hacia nuestras instituciones públicas. Y al ingresar como intendente al sector educativo, fue lamentable confirmar mi desconfianza.

Tal como usted ha podido observar mi forma de trabajar, no rehúyo de ninguna actividad, por más nula, modesta, incomprensible, simple, compleja o pesada que se me asigne. Para justificar mi estancia en un trabajo, así como mis aspiraciones de mejora salarial o de nivel, no he dejado de hacer más que seguirme preparando, y buscando resultados concretos y evidentes que me avalen.
Para dejar por sentado mi profundo conocimiento del sistema de Educación Pública de nuestro estado, de sus debilidades y del daño irreparable que produce, es que veo la necesidad de recapitular lo contenido en este documento.

Por eso, retomando el asunto de mi ingreso al sistema, es necesario recordar que mi primer lugar de adscripción fue el último de mi padre, la secundaria general número 7, en el turno vespertino, con las funciones de intendencia. Como siempre, empeñándome por hacer bien mi trabajo y visualizando la posibilidad de continuar mis estudios formales a un nivel de licenciatura, fue que busqué mi ingreso a la Normal Superior Pública del Estado de Hidalgo, en la carrera de licenciatura en educación secundaria con especialidad en lengua extranjera (inglés). Como ya tenía estudios previos en inglés y siempre he hecho un uso autodidacta constante de este conocimiento, pensé que entrar a esta carrera me ayudaría a desarrollar las habilidades didácticas que no tenía, y así poder abrirme un camino de desarrollo profesional, rehaciendo un proyecto de vida, ya que el emprendido y cultivado anteriormente había sido penosamente truncado por la corrupción reinante.
Siendo que estaba trabajando en el sector educativo de educación pública, y mi carrera con una finalidad orientada a la educación pública, procurando un desempeño laboral óptimo, y habiendo leído nuestras leyes y reglamentos más relevantes, no encontré que hubiera debido haber ningún impedimento para llevar a buen fin estos planes. Al contrario, había miles de elementos prometedores y previstos en nuestros marcos normativos para impulsar proyectos como el mío.

Me era necesario llegar media hora tarde a mis labores debido a que la hora de salida de mis estudios coincidía con la hora de entrada en mi centro de adscripción. Sin embargo, y aunque parezca inverosímil, tuve severos obstáculos de parte de mi directora (Martha Arellano, si no equivoco su nombre) para empezar. Al buscar respaldo de mi delegada sindical, sólo parecía que me enfrentaba a otra segunda mala directora. La parte sindical apoyaba a la “autoridad” educativa, no al trabajador. Sumado a una inocultable discriminación de las personas mencionadas y el resto de mis compañeros, pues, ¿cómo o por qué el hijo del intendente, que toda su vida había sido intendente, se proponía ahora igualarlos a ellos, o legitimar las demostraciones de calidad en su conocimiento autodidacta?

A excepción del entonces subdirector Raúl Contreras, único que me reconoció y apoyó en sus posibilidades, no fue difícil que el resto de mis compañeros se confabularan para ejercer un hostigamiento constante y creciente sobre mi persona. Esto al grado de que intentaron ponerse de acuerdo para fabricar un escenario y falsificar acusaciones suficientes para ponerme en riesgo de ser despedido y perder mi plaza, adquirida por legítimo derecho.
Esta situación me llevó a buscar audiencia, con pocas esperanzas, con el licenciado Jesús Márquez, en aquel entonces director de secundarias generales. Para mi sorpresa, me escuchó atentamente y fue muy cuidadoso al enfatizar que no consideraba ilegítimo ni ofensivo, para él, el haberle yo comentado que, como último recurso, y aunque perdiera la batalla, haría pública la situación. Me reconoció el derecho de expresión pública incondicional e independiente al resultado de la situación que le estaba exponiendo. Así mismo, reconociendo, celebrando, y apoyando mi proyecto de estudio, se comprometió a buscar la mejor solución para mí.
De esta manera y a raíz de este problema, se promovieron las gestiones necesarias para admitirme en alguno de los centros de adscripción de oficinas centrales, y cambiar mi clave de intendencia a prefectura. Resultando afortunada para mí esta decisión, al mismo tiempo considero de relevancia describir las reacciones de la directora y compañeros en la secundaria general vespertina, así como de algunos nuevos compañeros en la subsecretaría de educación básica, pues contribuyen a evidenciar el profundo arraigo de la corrupción tanto en las costumbres de la sociedad en general como de las presumidas en nuestro gremio.

Al despedirme de ellos, la directora Martha Arellano y otros compañeros me comentaban “Te lo ganaste”. Cuando propiamente, y en realidad, no me había ganado nada. Simple y únicamente, lo que había estado intentando hacer era llevar a cabo el ejercicio de mis derechos, y que con ello hubiese podido procurar tanto mi bienestar propio, como el de mi sociedad, de manera profesional, ética e íntegra. Y lo que yo habría querido habría sido simplemente llevar a cabo mis estudios, terminarlos, convertirme legítimamente en docente, y no hubiese sido sino hasta poder constatar que un grupo al menos reducido pero consistente de mis alumnos estuviesen sacando las mejores ventajas y el mayor provecho de mis enseñanzas sobre la lengua inglesa; sólo así y sólo hasta entonces es que yo, en lo personal, podría pensar que “gané” algo. Sin embargo, ni en ese ni en otro sentido se puede decir que se haya ganado nada. Hasta el momento lo único que se ha hecho es poner el corazón, el alma y la vida, para defender el derecho a preparar un camino y a cultivar un terreno a partir del cual podemos decir “gané(mos)” algo.

Por si no fuera suficiente con lo antes relatado y para confirmar el estado de corrupción institucional que en general se vive, al llegar a oficinas centrales, muchos con la mirada, las actitudes, y al menos una compañera de nombre Angélica, al principio, me preguntó explícitamente: ¿Qué palancas tienes? ¿Quién te puso aquí? ¿Cuáles son tus influencias? Nadie llega aquí si no es porque tiene influencias, decía. Es que tengo un problema y me gustaría que me ayudes.

Salvo ese detalle, más bien extraño, no hubo nada de lo que me hubiera podido haber quejado como maltrato hacia mi persona, desde entonces hasta el inicio de la presente administración. Si bien, el profesor Vidales, en ese entonces mi subsecretario, era más o menos frío, parco y distante con todos en general, nunca hubo nada reprochable de su parte en aquel momento. También llegué a entender que detrás de su actitud fría y distante, él estaba inmerso en el análisis y la gestión de sus deberes. Había momentos en que, al terminar alguna actividad o asunto importante, también hacía evidente una sensación positiva de logro, en los que se daba oportunidad para agradecer o felicitar el trabajo de los compañeros.

Siendo consistentes y congruentes en su apoyo a la realización de mis estudios, no me tenían asignada ninguna comisión específica, sin embargo, en mi afán de aprendizaje y apoyo comencé a asistir a la encargada de los archivos de la oficina. En ese tenor terminé mis estudios y posteriormente, durante la gestión de la profesora Ramírez Analco, ante el cambio de adscripción de la encargada de archivo, y por haber estado yo fungiendo como su apoyo, fue que me comisionó ella oficialmente cómo nuevo enlace de archivo.
En este momento son las 9:40 de la mañana del día viernes 7 de marzo, y es inevitable que esté llegando el día de hoy un poco tarde al trabajo. Sin embargo, ha sido muy necesario meditar y sentar los antecedentes para garantizar la solidez y solvencia, así como fundamentar mi conocimiento detallado, de la denuncia a presentar que continuaré preparando.

Por el momento interrumpiré hasta aquí. El día lunes 10 de marzo recibirá usted la continuación de mi relatoría, con la misma intención de fijar un parámetro objetivo para el juicio de mis acciones. Por la misma delicadeza del tema que nos ocupa, y atendiendo al marco legal que para la prevención y erradicación de la corrupción en diversos momentos resalta el carácter de MÁXIMA PUBLICIDAD necesaria en estos casos, no mito mencionar que estaré haciendo público en redes sociales y de cualquier otra forma que me sea posible, la elaboración de estas relatorías y su posterior asentamiento en una denuncia formal.

Por último, no tengo más que la realización de estos documentos como justificación para mi retardo inevitable el día de hoy, ya que toda la tarde de ayer, toda la noche madrugada y mañana de hoy, es que me he estado ocupando de esto. Agradeceré infinitamente su mejor y mayor comprensión posible.

HOMENAJE A LA MUJER

[mes de ser mujer, ¿o cómo era?]

Me acuerdo de mi p4n0ch4 más azúcarpestosa, o sea de «azúcar, yeah», cuando huelo mi mano con olor a p1t0 apestoso y c0it0 decadente. Una tal Món1ca Du6án. Con ella tuve la experiencia del c0ñ0 más apestoso y sabroso a la vez. Su p4n0ch4 era la porqu3rí4 más maravillosa que puede existir. Y si yo apesto, siento que estoy con ella otra vez, y eso me consuela de mi soledad presente.

Por eso a veces pido permiso en el trabajo, o paso los fines de semana sin bañarme, sólo para disfrutar de ese estado etéreo de inspiración platónica de pan0ch4 sublimante.

Claro que jamás renunciaría a la p3stilenci4 proveniente de la dulce entrega de ninguna mujer. Una vez ella, la Cuat4p0tzo —le decía yo— manejaba, y los dos íbamos bien p3d0s por el blvd nuevo hidalgo, y que se ap3nd3j4  y se sube a un camellón. Mejor que haber chocado, excepto que el coche quedó atorado, y tuvimos qué esperar una grúa.

Ella fue tan genial, qu3 m3 la m4mó enc1ma del camellón a medio mero p1nch3 blvd, a media p)nch3 noche, valiéndonos m4dr3 todo, y luego igual ahí mismo se la bombeé de la manera más gloriosa que hubiera podido imaginar.

Me arrastró afuera del coche, me aventó sobre el cofre. Ella se subió encima de todo, me dió la espalda, se hincó hasta quedar ens4rtad4 c0nmig0, y a modo de perr30, se sirvió hasta aullar a cielo abierto y perder el aire, y todavía me la volvió a m4m4r. Y, aún más, todavía después, con la boca apestando a lo más apestoso, p3d0 y m14d0 de su p4n0ch5 y de mi v3rg5 más inflamada, nos besuqueamos encima del cofre, a la mitad de Agnosia, apenas a unos metros de donde Hugo comienza su Rabia en los jales…

Hasta que llegó la grúa, y ella fue a arreglar con su seguro y la grúa y la reparación y ese p3dX, y ya me fui yo para mi casa.

ESA ERA UNA MUJER. Y por ella tengo la madurez y el supremo deleite por los tonos más rancios de l@s sex@s. Ni siquiera l4 p4noch4 que olía a canela con cardamomo, se comparaba con la ap3st0s4 que te estoy contando ahora.

JCM

[Historia de ficción. Cualquier coincidencia con el principio de realidad, es fortuita.]

Integridad en el servicio público. Análisis de hechos.

Estimada Dra., para la realización de la actividad de esta semana, voy a enfatizar, en lo posible, la negativa necesaria a utilizar fuentes bibliográficas de consulta, sólo en lo correspondiente a esta ocasión y esta actividad. Sabedor de la formalidad académica necesaria y puntual que ud. siempre recomienda, pero, sobre todo, se preocupa en demostrar, comprendo el porqué de la cuidadosa redacción de instrucciones en sus planeaciones semanales. Por lo que, de antemano, le ofrezco una disculpa por utilizar sus palabras de modo irónico.

Sin embargo, me parece de importancia resaltar la coincidencia afortunada en la elección de técnica a desarrollar que nos encomienda, “análisis de hechos”, sobre todo en este tema de la integridad en el servicio público y la necesidad de erradicación de la corrupción.

Lo que quiero decir es que, justamente, me parece que es indispensable para todos hacer un “análisis de hechos” exhaustivo en nuestras vidas, acerca de cómo contribuimos a, o bien, cómo podemos, con nuestras acciones personales y profesionales, propiciar el desmoronamiento de nuestras instituciones y sociedades, o bien, unir el tejido de un orden social justo y propicio para el desarrollo y bienestar de todos. Pero este análisis de hechos sólo puede ser útil y auténtico desde un ejercicio de honestidad y autocrítica “interna” (que parecería redundante decirlo, «autocrítica interna», pero también, parece siempre pendiente de ejercer y autenticar).

Y es que la mayoría de las personas no piensa que sea culpable de, o que sea su responsabilidad, el caos social que se vive. Cada persona se encierra en su esfera, acostumbramos a ser indiferentes a la política, a la necesidad de ver noticias fidedignas y críticas, tenemos flojera de estudiar, nos da sueño leer, y por eso tomamos la enseñanza errónea de nuestr@s maestr@s como nuestros propios estándares profesionales mientras sepultamos en la nada sus mejores o únicos aciertos, tomamos a cuantos merolicos por nuestros líderes de opinión, tomamos por “verdad nacional” únicamente lo que nos ponen en la TV, cada fin de semana queremos escuchar que nuestros pecados serán perdonados, cuando no obligamos a que nos los perdonen, usando la violencia secreta y de evidencia silenciosa (¿o silenciada?) de las mediocridades compartidas, y sentimos que somos buenos porque estamos rodeados de gente buena; que tienen sus defectos, como todo, pero en todo caso, no son gente “mala”. Incluso, ya se demostró cómo pensamos que los gobernantes que nos dicen «buenos y sabios» son, también ellos, «los más justos» y admirados.

Cada uno, lo más probable, inicia todos sus días y semanas con el anhelo de sentirse “bien”. Seguramente, lo primero que pensamos no es, “¿y cómo evito estos asesinatos, feminicidios, estas violaciones de religiosos, políticos y familiares, estos secuestros de personas, estos despojos de propiedades del gobierno junto con empresas privadas?” ¿Qué no está la policía o los jueces para eso? Y si lo hacen mal, ¿no es culpa de ellos? ¿No tienen superiores o leyes que sancionen conductas erróneas? ¿Por qué me voy a echar yo, como ciudadano de a pie, con apenas trabajo, ese peso al hombro?

Y, sin embargo, de nada sirve que citemos el evangelio, que amemos las obras de ficción, como “Un mundo feliz “, de Huxley, o 1984 de Orwell, que invoquemos el diario oficial de la federación, al Dalai Lama, La Rosa de Guadalupe, o los académicos más reconocidos sobre la materia, si no concientizamos, en verdad, hasta qué punto sí somos culpables y sí somos responsables de todo cuanto pasa.

Y es que si no vemos, ya no digamos todos los días, sino al menos por un instante de claridad en la vida, esta obviedad: que sí somos responsables de las cosas que pasan, y que sí está en nuestras manos hacernos cargo de ellas, ¿cuál información podría ser, de verdad, confiable o no confiable?

Sin esta (pro)posición: «las cosas, los hechos que ocurren, sí son mi responsabilidad»; cualquier otra información por recibir o emitir sobre su base, estará inevitablemente cargada de “error”, estará mal interpretada y mal usada.

Es del conocimiento público que la Constitución de México y las leyes mexicanas son de las más hermosas y completas del mundo. Al mismo tiempo, también es del dominio público el hecho de que nuestro país está entre los más corruptos del mundo.

Siempre ha sido del dominio público que nuestro país tiene un rezago y un nivel educativo muy por debajo de lo deseable, siempre hemos dado por hecho y también confirmado que en nuestro país hay una marcada deficiencia tanto en el número de lectores como en su calidad de comprensión lectora. Si una publicación de los periódicos da estadísticas del INEGI en picada en cuanto a la lectura, ¿tendría sentido contradecir tal información? ¿Tendría sentido «profundizar», debatir o ahondar en esa información en tanto que pura información formal para uso académico?

Por primera vez en la historia humana, un filósofo de la talla de Enrique Dussel, por sus obras y biografía comparable con los filósofos más grandes de todos los tiempos y geografías, justo aquí en México, después de décadas como catedrático destacado de la Facultad de Filosofía y Letras UNAM, crea un Instituto de Formación Política racional (o sea, como decir “científica”, para aclarar el tecnicismo) para el proyecto de partido político más ambicioso posible, como para llamar la atención e inspirar un cierto respeto en todo el mundo.

No obstante, la obra de teoría y filosofía política de calidad científica del gran Enrique Dussel ha sido más desechada, pisoteada y desaprovechada, que la superstición más torpe y falsa imaginable, por la única razón de que nadie cree de verdad que el estudio, los libros y las ideas, valgan nada en realidad, ni que sean útiles para la realidad.

Si alguien nos demuestra conocimiento cierto, o nos pone delante de algo que hemos sido entrenados para no ver, lo primero que vamos a pensar es que esa persona es arrogante y grosera y, sólo por eso, haremos todo lo posible por contradecirle y desacreditarle, sin ni siquiera analizar si hay algún aspecto “bruto” de verdad evidente, o no, en lo que dice. Pero, ¿qué es la ignorancia, exactamente, sino la negación sistemática de los hechos más evidentes? ¿Si no la incapacidad para beneficiarse y desarrollarse materialmente, de modo honesto y sustentable, a partir de las ideas, los libros y los conocimientos? ¿Qué es el fanatismo, sino la aversión por la verdad, y el amor por la mentira?

En ocasiones, o casi siempre, el hecho más cotidiano de confirmar es que nadie quiere saber nada, ni asumir la responsabilidad por nada. Entonces, en cuanto a nuestro “análisis de hechos”, y que para ello nos pide que investiguemos una situación de corrupción en fuentes confiables, considero prioritario analizar el hecho de que, si no somos confiables para nosotros mismos, tampoco lo será ninguna información posible.

Y, si en nuestra conducta habitual, damos por hechas muchas cosas falsas, negamos cosas obvias, atacamos actitudes o “formas” sin atender a su contenido objetivo, si juzgamos moralmente algo que es un simple hecho, y si evadimos nuestra obvia responsabilidad moral y nos refugiamos en el autoengaño, apelando a que “no hay verdades absolutas, sino interpretaciones” cuando no queremos aceptar una verdad obvia, entonces sería de antemano una pérdida de tiempo hacer cualquier estudio sobre cualquier cosa. ¿No es así?

Mi análisis de hechos concluye que las relaciones sociales cada vez más superficiales y el rumbo colectivo son consecuencia directa e ineludible de nuestra ignorancia y pereza individuales personales, del fanatismo con que fomentamos eso, o de nuestro esfuerzo por superarlo.

Sócrates decía: “No hay gente mala, hay ignorancia.” El hecho más bruto que observo, y que no he podido comprender por ninguna “fuente confiable”, es: ¿Por qué tendríamos que ser ignorantes por decisión propia?

Si no del dominio público general, al menos sí del dominio común de filósofos y abogados, sabemos que Emanuel Kant definió «la Ilustración» como “la mayoría de edad del ser humano, como especie”. Es decir, cada vez que cultivamos y protegemos la ignorancia y vicios de nuestras conveniencias, ¿no estamos haciendo, sino seguir una conducta inmadura e infantil? Y, ¿qué hace el servicio público corrupto, sino aprovecharse del miedo y la ignorancia de nosotros como niños caprichosos e inmaduros que somos, a escala individual y social, y que no asumen responsabilidades?

Como parte de los hechos contemplo que, en este caso específico, ir a rebuscar algún caso de corrupción, documentado en una “fuente confiable”, únicamente contribuiría a tomar distancia y blindaje frente al problema, a no verlo y no hacernos responsables de él. Y ese sería un primer acto de corrupción, obvio y directo, que desestimamos automáticamente y lo más común sea que no veamos.

No obstante, todo el mundo sabe que la corrupción no se cifra en un caso. La corrupción es sistemática. Y como tal, debe ser abordada sistemáticamente. De aquí que, como marco teórico sistemático, mi análisis de hechos se basa en la confianza sobre mis razonamientos, en los años de meditación y lectura sin los cuales me dejaría llevar por la impotencia del resto de personas.

En este sentido de sistematicidad racional, es que señalo: el hecho es que la mayoría no se cree culpable o responsable de la corrupción, por eso no hacen nada por construir el país del cual las leyes son un buen, pero inútil diseño, y no lo haremos sino hasta que alcancemos la edad adulta post ilustrada, cuando seamos dignos de ser considerados miembros de nuestra especie, cuando lleguemos a la madurez o el profesionalismo para, en primer lugar, antes de juzgar personas, ver hechos, o investigar y citar fuentes, nos digamos a nosotros mismos, y entendamos desde nosotros mismos: “todos los hechos que ocurren sí son mi responsabilidad.”

[Meme: «¿Cómo puedo citar en mi tesis algo que me fue revelado en un sueño?»]

DERECHO, PRIMER SEMESTRE
MATERIA: INTEGRIDAD EN EL SERVICIO PÚBLICO
DOCENTE: Dra. Nelly Huerta Fernández
TÍTULO: Análisis de hechos. Semana 7.

ALUMNO: Jorge Castillo Martínez
ES241112761
FECHA: Pachuca de Soto, Hidalgo; a 02 de marzo de 2025

*HIDALGO HOY.REVOCACIÓN*

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*REVOCACIÓN DEL GOBERNADOR JULIO MENCHACA::

EL GOBERNADOR TIENE MIEDO DEL RESULTADO DE LA CONSULTA Y ORDENA CREAR, «LOS AMIGOS DE JULIO»*

medida que el gobernador de Hidalgo, Julio Menchaca Salazar, se acerca a la mitad de su mandato, el descontento entre los Hidalguenses crece y crece.

DIVERSAS ORGANIZACIONES CIVILES, están EXIGIENDO LA REVOCACIÓN de su MANDATO, reflejando el hartazgo, ante un gobierno que, no ha dado los resultados prometidos pero _*Menchafa se sigue gastando los impuestos que paga el pueblo en obras inútiles que nunca fueron consultadas.*_

Menchaca está consciente del riesgo que enfrenta, por tanto, ha comenzado a promover grupos que defiendan su permanencia.

En días recientes, la senadora Simey Olvera y la diputada Diana Rangel convocaron a los presidentes municipales del distrito 7 que menos resultados han dado en sus municipios.

La reunión se llevó a cabo en Mixquiahuala, Hidalgo, con la participación de los presidentes municipales de::

-MIXQUIAHUALA

-FRANCISCO I. MADERO

-PROGRESO

-SAN SALVADOR

-CHILCUAUTLA

Aunque oficialmente el encuentro se presentó como una «expo laboral», en realidad, el objetivo fue la conformación del grupo «LOS AMIGOS DE JULIO», cuyo propósito es defender al gobernador ante la inminente REVOCACIÓN de mandato que se llevará a cabo este 2025.

_*Menchaca, reconoce que el resultado de la consulta NO LE SERÁ FAVORABLE.*_

Por eso, su estrategia se centra en asegurar su permanencia mediante el respaldo de estos grupos afines a su gobierno.

Ante este panorama, surgen cuestionamientos importantes:

-¿Qué han hecho de bueno la senadora Simey Olvera y la diputada Diana Rangel por sus distritos como para respaldar la gestión del gobernador?

Simey lleva casi 10 años viviendo del pueblo sin dar resultados significativos para su distrito y para Hidalgo.

-¿Los presidentes municipales que se han sumado a esta estrategia realmente, han dado buenos resultados en sus municipios?

#RevocacionDeMandato

SI ESTÁS A FAVOR DE LA REVOCACIÓN DE Menchaca, agrégate al siguiente grupo y ayúdanos a informar a los Hidalguenses que podemos mejorar nuestra situación actual…

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*HIDALGO HOY.REVOCACIÓN*

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*REVOCACIÓN DEL GOBERNADOR JULIO MENCHACA::EL GOBERNADOR TIENE MIEDO DEL RESULTADO DE LA CONSULTA Y ORDENA CREAR, «LOS AMIGOS DE JULIO»*

medida que el gobernador de Hidalgo, Julio Menchaca Salazar, se acerca a la mitad de su mandato, el descontento entre los Hidalguenses crece y crece.

DIVERSAS ORGANIZACIONES CIVILES, están EXIGIENDO LA REVOCACIÓN de su MANDATO, reflejando el hartazgo, ante un gobierno que, no ha dado los resultados prometidos pero _*Menchafa se sigue gastando los impuestos que paga el pueblo en obras inútiles que nunca fueron consultadas.*_

Menchaca está consciente del riesgo que enfrenta, por tanto, ha comenzado a promover grupos que defiendan su permanencia.

En días recientes, la senadora Simey Olvera y la diputada Diana Rangel convocaron a los presidentes municipales del distrito 7 que menos resultados han dado en sus municipios.

La reunión se llevó a cabo en Mixquiahuala, Hidalgo, con la participación de los presidentes municipales de::

-MIXQUIAHUALA

-FRANCISCO I. MADERO

-PROGRESO

-SAN SALVADOR

-CHILCUAUTLA

Aunque oficialmente el encuentro se presentó como una «expo laboral», en realidad, el objetivo fue la conformación del grupo «LOS AMIGOS DE JULIO», cuyo propósito es defender al gobernador ante la inminente REVOCACIÓN de mandato que se llevará a cabo este 2025.

_*Menchaca, reconoce que el resultado de la consulta NO LE SERÁ FAVORABLE.*_

Por eso, su estrategia se centra en asegurar su permanencia mediante el respaldo de estos grupos afines a su gobierno.

Ante este panorama, surgen cuestionamientos importantes:

-¿Qué han hecho de bueno la senadora Simey Olvera y la diputada Diana Rangel por sus distritos como para respaldar la gestión del gobernador?

Simey lleva casi 10 años viviendo del pueblo sin dar resultados significativos para su distrito y para Hidalgo.

-¿Los presidentes municipales que se han sumado a esta estrategia realmente, han dado buenos resultados en sus municipios?

#RevocacionDeMandato

#Fuera.Menchafa

SI ESTÁS A FAVOR DE LA REVOCACIÓN DE Menchaca, agrégate al siguiente grupo y ayúdanos a informar a los Hidalguenses que podemos mejorar nuestra situación actual…

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Valores morales, DDHH y calidad jurídica

a) ¿De qué manera la honestidad, la justicia y la empatía influyen en la calidad de las decisiones jurídicas?

  • Si uno cuenta con empatía, podrá entender el sufrimiento y las satisfacciones más gratas para los demás. Si uno es honesto consigo mismo, se dará cuenta de que sólo se pueden desear, para los demás, los mayores bienes, y los menores males; y que, si alguna vez hace o les desea mal a otros, es solamente porque somos demasiado ignorantes sobre la importancia de nosotros mismos, y porque nos da terror pensar en nuestra fragilidad. Con empatía y honestidad, sólo nos faltará determinación para evitar lo más posible el mal para los demás, y decidir que en todo aquello que hagamos, sólo procuremos los mayores bienes posibles para todos. Si lo viéramos globalmente, nos daríamos cuenta de que buscar la justicia para todos, es el único bien real que podemos obtener para nosotros mismos.

b) ¿Por qué es indispensable que los derechos humanos sean una guía constante en el ejercicio profesional del ámbito jurídico?

  • El imperativo categórico kantiano me parece la guía más fundamental para entender esto. “Ve a los otros como fines en sí mismos, no como medios”. Siendo así, es en los derechos humanos donde se concentran las condiciones de posibilidades mínimas para el desarrollo pleno de todo ser humano. En el ámbito jurídico, los derechos humanos son el único criterio eficaz para reconocer la imparcialidad sustancial que pueda haber o no haber en nuestros actos profesionales.

c) ¿Es la misma afectación la que se manifiesta en el quehacer jurídico, cuando se trata de la falta de valores éticos que cuando se trata de la falta de protección a los derechos humanos?

  • Sí, absolutamente.

d) En países donde los derechos humanos son frecuentemente vulnerados, ¿cómo puede el profesional del derecho ejercer sin ser parte de ese sistema?

  • En todos los países, es necesario que el profesional realice una meditación, una crítica y autocrítica profunda y honesta acerca de los límites entre la influencia externa y su autonomía individual.
  • La particularidad de nuestro país es que carece de identidad. Los grupos de personas distintas que habitan el territorio no parecen compartir nada como un objetivo y origen común. Si por causa de la esquizofrenia social aparente, nosotros mismos no reconocemos nuestra identidad; en otras palabras, si como profesionales no somos diferentes de los ladrones y criminales, entonces debemos entender que no hemos prácticamente ni nacido, que toda nuestra vida es la mentira que hemos dejado que nos cuenten. La única manera de salir de esta caverna viciosa es el estudio, la formación auténtica, la educación. En nuestro país, se necesita que todos las personas adultas y profesionales, asumamos un deber estricto de convertirnos a la vez en maestr@s, con cada acto personal y profesional, de qué y cómo es hacer algo bien; cada profesional debemos rechazar e intervenir positivamente en todo aquello que esté mal.

e) ¿Debe el abogado litigante aceptar un caso que podría comprometer su ética profesional o, por el contrario, debe rechazarlo en función de sus principios?

  • Debe aceptar, bajo la conciencia de la clase de ayuda que su cliente necesita, con la empatía y honestidad con la que debió haberse formado. Si el abogado entiende, expone, y ayuda a su cliente a valorar sus mejores argumentos, es posible que el cliente decida atender, en primer lugar, la causa que lo obligó a enfrentar un proceso legal, y luego, en acompañamiento profesional, el mismo cliente decida un arreglo ético y legal, que no comprometería la ética del abogado, sino que, en función de la actuación profesional bajo principios, abone con ello a su buen prestigio.

Fuentes de consulta:

Línea recta al Deber



En la frontera exacta del derecho:
donde la libertad halla su forma.
Existe un equilibrio que transforma:
en casusa eficiente el final barbecho.

La razón práctica, en su real medida,
delimita el espacio del encuentro;
sintético-analítico en el centro
de la universal norma compartida.

Cada acto es un teorema del deber,
cada elección, un punto cardinal
donde lo justo busca florecer
concéntrico a nuestro pacto social.

La voluntad, regla y compás del alma,
traza las líneas firmes del respeto:
donde la libertad encuentra calma,
en los confines justos del decreto.

¿Qué es el derecho sino la ecuación
ante el conflicto mutuo del vivir?
Donde el arbitrio encuentra su razón
en el arbitrio ajeno al coexistir.

Como un reloj de arena inexorable,
la justicia desciende grano a grano
haciendo lo imposible realizable,
sublime, nouménicamente humano.

Hacia este reino de los fines puros,
donde la dignidad es ley suprema,
construïmos los puentes del dilema
entre ser libres o quedar seguros.

La paz perpetua estaría definida:
«deber ser»: ciencia de geometría,
donde la razón pura, en esta vida,
encuentra en lo moral su autonomía.

Y así, en este universo regulado
por la razón que ordena y que construye,
cada derecho será consumado:
la ley, o norma, es libertad que fluye.

JCM

Mi intimidad al público

Estoy vendiendo mi intimidad; igual que algunas mujeres en Instagram, de todas las edades, que publican sus fotos o videos, bailando semidesnudas o realizando gestos pornográficos.

Nada más que mi intimidad es mucho más interesante. Yo tengo una desnudez más profunda que la desnudez prostituida de la piel: algo que pudiera dar muchas más ganancias, o mucha mayor vergüenza.

Una pequeña muestra de tal intimidad corresponde a que comencé a estudiar la carrera de derecho, de la cual voy a mostrarles mi primera tarea entregada, de la materia Integridad en el Servicio Público, para la cual respondí el siguiente cuestionario.

1. ¿Qué idea posee sobre la ética en el contexto de la administración pública?

En lo personal, tengo casi 11 años de trabajar como servidor público en el sector educativo. Lamentablemente no puedo decir lo mejor. Creo que en general existe una escasa conciencia ética sobre lo que significa un buen desempeño en el servicio público.

De hecho, una de las razones por las que me interesa estudiar derecho, es para poder lidiar con esta clase de problemas de una forma más contundente. Para defender mi autonomía en este ambiente, he ejercido varias veces la defensa y la denuncia. Pero aún no es suficiente. También he experimentado que los abogados pueden pecar de prudencia, y evitan interponer recursos a favor del cliente o una persona afectada, con la idea de no “meterse en problemas” con las autoridades, por miedo a sentirse bloqueados o atacados en sus labores. En estos casos, solamente la persona que sufre un abuso de una autoridad, quizá solamente ella, continuaría con procesos legales hasta las últimas consecuencias. Y muchas veces, no es así. Muchas veces, la mayoría, las víctimas aceptan “dejar las cosas por la paz”.

Ahora que hubo alternancia de gobierno, sigue habiendo una corrupción descarada, porque la cultura del servicio público en el estado de Hidalgo es la de aprovechar cualquier oportunidad de pescar un hueso, en lugar de buscar un verdadero desarrollo colectivo. De esta manera, los fines de las instituciones se ven corrompidos por su mismo personal, y por los advenedizos incapaces que ponen por dedazo los funcionarios electos, quienes sólo persiguen sus propios intereses.

La ética del servicio público es simulada. Sin embargo, si hiciéramos valer cada palabra de nuestros documentos fundamentales (constitución, leyes orgánicas, declaraciones internacionales, etc.), tendríamos el país que soñamos, el que podemos crear, si nos lo proponemos.

2. ¿Cuáles cree que son las principales responsabilidades éticas de un servidor público?

Tener clara la importancia de su posición y el impacto que puede tener y que de hecho tiene sobre todo un colectivo numeroso de personas. Cualquier servidor público debe saber que toda función no realizada con excelencia es un ataque, una vejación, ultraje y daño a toda la sociedad a la que debiera servir.

3. ¿Considera que un servidor público pueda enfrentarse a un dilema ético en su jornada diaria? De ser así, comparta un ejemplo.

Pondré un ejemplo personal. En la administración anterior tenía como una de mis actividades la de ser enlace de archivo. Existe una ley general de archivo a nivel nacional, existe una ley de archivo del estado, existen reglamentos y manuales para llevar a cabo este proceso, el cual es fundamental para la transparencia y rendición de cuentas. En la ingenuidad de que el nuevo gobierno sería más abierto, honesto, e interesado en mejorar los procesos de transparencia, intenté hacer varias observaciones sobre aspectos que no permitían llevar a cabo un trabajo adecuado sobre este proceso y manejo del archivo.

Cuando comenzó a ser obvio que las nuevas autoridades, Myrlén Salas Dorantes y Natividad Castrejón Valdez, Subsecretaria de Educación Básica y Secretario respectivamente, no deseaban hacer ninguna cosa relevante sobre el tema, debí atravesar ese dilema entre dejar el asunto por la paz, o seguir señalándolo, dando seguimiento, y enfrentándolo lo más posible. Cuando comenzó a ser obvio que la reacción del los «superiores» era injusta, prácticamente todos mis compañeros cercanos debieron tener un dilema ético, si es que fueran capaces de tener conciencia ética, pero a todas luces lo que decidieron no fue defender lo justo sino lo que les convenía a ellos. O quizá de verdad no se dieron cuenta de nada. Compañeros de otras instancias me apoyaron un poco más, pero ciertamente no hasta donde es posible.

Hace poco vi una película titulada El Mauritano, dónde se lleva a cabo por dos abogadas lo que considero el ejercicio ideal de la abogacía. Ellas estaban comprometidas en la defensa del mauritano, alguien injustamente procesado por los ataques del 9/11 y que era privado de su libertad sin llegar a ser procesado ni condenado por algún delito. De pronto parecía haber la percepción social de que no importaba si los condenados eran simples chivos expiatorios, siempre que hubiere alguna clase de venganza.

No obstante, las abogadas defendían al mauritano, en razón de la ley misma. Es decir que, si en cualquier momento permitimos que alguien sea tratado fuera de la ley, en ese mismo momento nos exponemos a nosotros mismosa tod@s, a ser tratados injustamente. Es decir que no solamente eran personas muy sensibles y humanitarias, sino que estaban distinguiendo el punto en el cual el ejercicio de sus profesiones significa la construcción de un bien colectivo, o el daño irreparable e injusto a cualquier individuo y su colectividad.

“El otro siempre soy yo mismo”.

4. ¿Cómo afecta la corrupción a la percepción de la ética en el servicio público?

Provoca pobreza, desigualdad y rezago en toda su población. Desafortunadamente la misma población justifica e incluso produce servidores públicos deshonestos. Una percepción muy extendida es la de que cada uno debe buscar su bien personal. Es decir, hay una clase de percepción en la cual el ciudadano común piensa que, si estuviera en la posición del funcionario, haría lo mismo. Si platico con alguien al azar, un taxista, por ejemplo, me diría en su percepción que los funcionarios son corruptos en general, pero será por lo incapaz de mencionar o referir un caso específico de corrupción. De modo que si, en general, sabemos que hay corrupción, y no investigamos acerca de esto, y no tratamos de evitarlo, es equivalente a permitirlo.

Necesitamos promover una percepción desde la cual todo ciudadano es responsable también del bien colectivo. De manera que utilice las herramientas legales que tiene para señalar, denunciar y defenderse de actos indebidos llevados a cabo por funcionarios, cualquiera que sea. Como ciudadanos debemos interesarnos en general por todas aquellas cosas que significan el mejoramiento o el atraso colectivo. Solo en esa medida y de esa manera podemos decir que seamos un estado democrático.

La ética es el único seguro que puede haber en cuanto a un bien colectivo. Sin ética, simplemente, el bien colectivo no sucederá.

5. ¿Qué valores considera esenciales para un servidor público y por qué?

Los valores esenciales son: integridad, imparcialidad, transparencia, liderazgo auténtico, honestidad. Es evidente que aquellos funcionarios que son electos ejercen alguna clase de liderazgo. Pero difícilmente es el liderazgo correcto. Si acaso, el único ejemplo de liderazgo que puedo rescatar es el de la maestra Francisca Ramírez Analco. Excepto el caso de ella, todos nuestros líderes nos empujan a un estado retrógrada consistente en hacer lo de siempre. Mientras que prácticamente nadie se atreve a ser una clase de líder que inspire a cambiar de hábitos y de visión.

Betanzos Torres, E. O. (2018). Acciones para el fomento de la ética y la integridad en la administración pública federal mexicana.

Código de Ética de la Administración Pública Federal. Diario Oficial de la Federación. (2022)

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