Condiciones de posibilidad:

[A menudo somos desestimados y desoídos tanto por propios como por extraños. Lejos de la decepción o la molestia, tan sólo procedemos al registro de datos.

En segundo lugar, sin intentar convencer a nadie de nada, simplemente seguiremos publicando lo que consideremos pertinente, cuando y como lo consideremos pertinente.

En tercer lugar, si alguien se interesa por recibir informes e información confidencial de la que todo mundo se burla cuando la ven gratuitamente y de la nada ofrecida; o que si gente la entiende, se apresuran a censurarnos

Si alguien se interesa por ese tipo y calidad de información, o incluso nuestra intervención en algún asunto público o privado : tendrá costo, bajo suscripción o en otra modalidad.

Pero, por obvias razones —para quien tiene la inteligencia suficiente para ver lo obvio— dicha información ya no será ni pública ni gratuita.

Dicho lo anterior, continuemos con la metodicidad y sistematicidad propias de nuestras labores, y dejemos esta nota indispensable para entender y asumir cualquier trabajo anterior, presente, y futuro. ]

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El conjunto de términos que habremos de mencionar puede nombrarse o identificarse también como ”condiciones contextuales”. Este término abarca diferentes aspectos que pueden influir en un proceso, proyecto o situación específica, incluyendo factores materiales, formales, sociales, políticos, económicos, tecnológicos y ambientales.

Alternativamente, también podrías referirte a ellos como ”factores condicionantes” o ”variables contextuales”, ya que todas estas condiciones actúan como determinantes o influencias que afectan el desarrollo y el resultado de una situación o proyecto.

En contextos académicos o de investigación, podrías ver estos términos agrupados bajo ”análisis del contexto” o ”análisis situacional”, donde se evalúan todos los aspectos que pueden impactar un determinado fenómeno.

  • Condiciones materiales: Se refieren a los aspectos físicos, tangibles y económicos que afectan un proceso o situación. Ejemplos incluyen recursos naturales, infraestructura y apoyo financiero.
    • Condiciones formales: Se relacionan con las normas, regulaciones y estructuras organizativas que establecen el marco dentro del cual operan las organizaciones o procesos.
    • Condiciones sociales: Son los contextos y relaciones interpersonales que influyen en un grupo o comunidad, incluyendo factores como la cultura, la educación y la cohesión social.
    • Condiciones políticas: Se refieren al contexto político y a la estabilidad de un gobierno que pueden afectar decisiones y acciones, incluyendo la legislación y las políticas públicas.
    • Condiciones económicas: Relativas a la situación económica de una región o de un país, incluyendo tasas de empleo, inflación y acceso a recursos.
    • Condiciones tecnológicas: Son las infraestructuras y herramientas tecnológicas disponibles que pueden influir en la producción y la comunicación, así como en la innovación.
    • Condiciones ambientales: Se refieren a los elementos del entorno ecológico que pueden afectar a un proyecto o acción, como el clima, la disponibilidad de recursos naturales y la biodiversidad.

    EL SENTIMIENTO ROTO DEL PRONOMBRE

    Me uno en Unamuno con los signos de los siglos en gramático sacramento. El instante de su líquido pasado deja notas recurrentes en la piedra de experiencias de mi arroyo. Cuánto no se escapa a nuestras declaraciones, de menos o de más, mientras en el discurso nos convertimos en Heráclito, siempre distinto a sí mismo. El nosotros que se baña en este párrafo, será otro yo en el siguiente. Por eso culpo a todos ustedes por engañarme y hacerme perder la noción de mí. Me identifico en ustedes, con las cosas, con sus huellas, los recuerdos que me dejan, los sonidos, sensaciones, emociones, impresiones, con ellos desde el «ello» profundo hasta el desenfreno del próximo punto y seguido. Hablo con fantasmas mientras sé que los pronombres son reflejos de otro instante. Mi lengua es una tumba de capítulos cerrados entre partes de mí mismo que no se hablan. ¿Qué es lo que estamos diciendo cuando creemos decir «yo»?

    En un primer momento, todas las cosas soy yo, y yo produzco el eco de las cosas, y todas las cosas nacen de mi lenguaje, y mi lengua es la hojarasca de los ecos de las cosas. Como el niño que aún no distingue entre su ser y el mundo, habito en la ilusión de la unidad primordial. Pero el tiempo, ese río inexorable, arrastra consigo la primera certeza.

    Luego me siento herido cuando descubro que todo es distinto a mí, y no sé quién es nada, ni quién es nadie, ni quién soy yo. Porque en el principio, todas las cosas que eran yo, eran ellas, y juntos éramos todos lo mismo. Luego me dijiste que tú no eras una cosa. Ya no pude más a partir de ese momento, y nunca hubo otra vez nada tan amargo como eso. Las cosas no eran como tú ahora, que te negabas a ser lo mismo que yo, y gozar la comunión de latir juntos. Luego empezaron todos los demás días que jamás conté, porque eran todos absurdos, diferentes, lineales, sin sentido, como gotas dispersas de una lluvia que ya no sabe regresar al mar.

    El instante es el asombro, y no se nombra. Incluso en el explícito gramema, lo que trazan nuestras manos es la nube, fugaz y cambiante como el pensamiento mismo. Cualquier cosa de que se hable es la profunda soledad, de algo que está en nosotros y que alguien no podrá ver. Pero ¿acaso no has sentido la necesidad de callar algo, sólo para que no deje de ser verdad? Es absurdo decir o escribir nada, porque en el transcurso de los cursos, todo termina bajo sentencia de negación. Como Sísifo con su piedra, cargamos palabras que nunca alcanzan la cima del significado. Casi ni deseo poner mi nombre como firma sobre esta hoja que se coman las corrientes del tiempo y del olvido.

    Si el único hecho comprobable con que cuento es el romperme, ¿por qué no creer que habrá un dios imaginando que cuando mis oraciones digan «yo», «nosotros» o «tú», le estaré hablando siempre a lo mismo desconocido y lejano? La muerte verdadera es insondable, como el silencio entre las palabras que no llegamos a pronunciar. La idea de algo estar vivo, es una hipótesis lexicográfica para la interpretación de lo indeterminado. No quiero escuchar nada, leer nada, ni ver nada, que no sean dioses, o incluso uno sólo para no perder el tiempo hablando con varios fantasmas, para que no engañen a mi divinidad originaria y pura, palabras estancadas ni jergas vulgares donde se revuelquen los cerdos. En el fondo de cada pronombre hay un altar vacío, esperando la presencia de lo innombrable.

    La diosa lengua me prometió engendrarme sin necesidad de decir nada, como el silencio engendra la música o la oscuridad la luz. En sus aguas primordiales fluye la verdad que ningún pronombre puede contener. Yo un día llegaré al mar, aunque esté lejos, cuando sea pronunciado por la espuma, sobre las mudas líneas de un paisaje, en un deslumbramiento detenido, tallado contra el choque de la arena, abrazado a la niebla taciturna, cuando ya no haya nada que me impida sentir a «alguien» propio, y alcance la presencia, la experiencia que nadie más pueda decir, grabada en el canto de las olas. Entonces, quizás, el pronombre roto se reconstituya en el eco infinito del oleaje, donde todo es uno y uno es todo, donde el yo y el tú se disuelven en la sal de una gramática universal y eterna.

    JCM

    Poiesigefycarmen

    ¿Por cuánto $ es Nada?

    ¿Por cuánto ha ( $ )
    que tu carrera
    ya vendiste?

    Sin nada,
    yo te la
    hubiera
    comprado.

    Y en algo
    la hubieras
    visto
    convertirse.

    Porque
    nada valía,
    desde
    el principio.

    Y, en
    cambio,
    ahora,
    por idiota,
    estás en deuda
    con mi juicio.

    Qué malas
    inversiones
    has jugado.

    Qué mal
    te aconsejó
    tu buen padrino.

    Todos ustedes
    ahora están
    a mi capricho
    para hacer con
    sus nombres
    cubiletes.

    JCM

    #revocacióndemandatoparajuliomenchaca #fueranatycastrejón #artistasquéestáncreando

    ANUNCIO c/ VISUALs

    *****************
    ANUNCIO
    OPORTUNO
    *****************

    Becesito,
    konürguência,
    nalguna dama,
    ‘hnah’kuhalhkih’xiera,
    dekonpagnhia.

    Díganlēn
    kela khiero
    pabraçarlah
    hypodher
    ellaocultar
    eneya
    tõhmį
    kheAmahn’te
    yąnh tòh.

    A Vërî
    khuáhn’tö
    meko brah
    porrhunåh
    sentąhman’ah
    enethęria.

    Ozïhñö
    ezmühy
    kharehn’y
    sep’uaéh,
    këseauhn
    mess.

    Dèlāss
    kheøhfréjhn
    zen besses
    ilimïhntahdähs,
    méhthrâthæn
    komonobio.

    Yh-ojh
    jhãhlāh,
    derre
    pene,
    kissy
    erahser
    lïn pie zå
    tãn vién.

    JCM

    *****************

    Claro que tienes derecho

    Claro que tienes derecho
    de no luchar por nada.
    Derecho a ser feliz, a relajarte,
    a pensar que eres esa tan genial persona
    que no debe nada a nadie y que trabaja,
    que paga sus impuestos y que vota cuando debe.

    Claro que tienes derecho
    de limitarte a lo tuyo.
    De escuchar las noticias
    como un ruido molesto.
    De no meterte en problemas
    que para nada te tocan.

    Como si no fuera
    cualquier vida algo difícil.

    Claro que tienes derecho
    para envolverte en los tuyos.
    Hoy es una bendición el tener a alguien.
    Y para el día de mañana,
    todo es tan inseguro…
    Claro que tienes derecho a refugiarte.
    También desearía, como tú,
    ese inmenso poder de no pensar en nada.

    Es la verdad, que te envidio,
    porque yo no tengo a nadie.

    Claro que tienes derecho
    para llenarte de orgullo.
    Sin importar lo que sea,
    estás de pie.
    La gente que te conoce
    sabe cuánto has pasado.
    Cuántas penas, esfuerzos,
    todo tu sacrificio y constancia.
    El respeto que siempre muestras
    para tus jefes y amigos.
    Cómo te amoldas y adaptas,
    y cómo siempre sonríes
    y respondes los saludos.

    Claro que tienes derecho
    de tener tranquilidad.
    Cumples con tu trabajo, obedeces,
    eres puntual y asistes a todos tus deberes.
    Eres leal, una persona agradecida.
    Y todo tu grupo social
    sabe que cuenta contigo.
    Juntos es que han protegido
    todos sus intereses.
    No han permitido que nadie
    les humille, les insulte, ni les robe.

    Y yo, un pobre inútil, hipócrita,
    leproso repugnante,
    que defiende cualquier causa
    sin más razón que gritar escandalosamente,
    clamando por cualquier limosna
    de atención que a alguien le sobre.

    Claro que tienes derecho de ignorarme.
    Por gente como yo,
    este país no avanza en ningún rumbo.
    Tengo resentimientos, traumas,
    vicios, necedades.
    Soy esta persona colérica,
    inestable y grosera
    que no es capaz ni siquiera de soportarse a sí misma.

    Sólo hay algo que sí quiero rogarte.
    Y es que, desde nacer,
    siento este profundo asco.
    Nunca entendí qué es esto.
    No me gusta. Cada mínimo detalle,
    organización, protocolo, jerarquía,
    cada reglamento escrito y cada
    regla de etiqueta, cada celebración,
    convivio, reunión, fiesta o asamblea,
    cada facción, sindicato y grupo guerrillero,
    no existe en realidad ninguna sola cosa
    que no me sea en extremo repugnante.

    No imaginas cuántas veces he deseado
    ponerle, por fin, un fin a esta miseria.

    No hay nada más que pueda
    querer más,
    que terminar conmigo
    de una maldita vez por todas.

    ¿Por qué no, por favor,
    vinieras, y me ayudas,
    y me matas?

    En el fondo, yo lo sé,
    soy cobarde, al infinito,
    un decepcionante cobarde,
    igual que tú.

    JCM

    Ficciones: Apoyo mutuo «be like»

    2do SOS al UNIVERSO

    Amigo  Erüînk, buenas noches.

    Te ofrezco sinceras disculpas. Como compañero y líder que eres para mí en el combate y erradicación de la corrupción, así como el hostigamiento y/o acoso sexual y/o laboral, es por eso que intenté pedirte apoyo para los mismos efectos.

    Pero ante las evasivas que me planteas, o los silencios con que te excusas, debo respetar tu libertad a tomar malas decisiones, por lo que, de seguir insistiendo en buscar tu humanismo y buena voluntad ética, en lugar de encontrar nuestro bien mutuo y el de nuestro gremio, estaría yo cayendo en la torpeza de hostigarte.


    Nuestro trabajo está obligado a ser autocrítico, por la delicadeza de los asuntos que nos competen. Así que de ningún modo me puedo permitir el ser yo quien moleste a nadie más, en ningún sentido. El consentimiento explícito es esencial para todo intercambio humano.

    Por lo tanto, de ser tu respuesta negativa o nula, me comprometo a no volver a intentar contactarte mediante tu número de teléfono, ni tampoco irrumpir en tu ámbito privado. A lo público, por cuanto comporta a nuestro carácter de servidores públicos, tod@s debemos responder, supongo. Pero en tu privacidad, esa sí no, nunca la irrumpiré de nuevo.

    Tal vez por error supuse que, naturalmente, algunas circunstancias te habrían orillado a situaciones complejas de enfrentar. Después de todo, yo fui testigo de que, lo mismo que yo, sufriste de hostigamiento por parte de tu superior, con la doble ironía de que, se supone, en tu área se busca la igualdad sustantiva de toda la educación pública en Hidalgo.

    Sin embargo, como ocurrió también en el caso de la presunta víctima que yo atendí, sucede que, como víctimas, nos cansamos demasiado pronto de lo intolerable que las autoridades hacen el proceso; aunque todo está previsto, explicado y prevenido, desde las capacitaciones que tomamos hasta el mismo marco legal que a todos nos gobierna, sin embargo, es cierto que no tod@s atinamos a empatar las teorías con las prácticas.


    Es así que caemos en revictimizaciones como si fuera el Samsara. Mientras, quijotescamente,  yo pretendo nuestro advenimiento colectivo hacia la Tathagatagarbha. Es que no sé cómo restringir mi ambición hacia mi individualidad sin ser, al mismo tiempo, egoísta de mi universal Jivanmukti.


    Al posible error que me refiero es a que quizá hubieras deseado, en alianza conmigo, frenar la impunidad general, lejos de sólo remediarnos cultivando paliativos y conformarnos con la «solución» más paupérrima de nuestras comodidades personales. Si hay algo que me es casi imposible evitar es el creer en las mejores cualidades y capacidades de todas las personas que conozco, cometo el error de valorar y respetar a las demás personas muchísimo más de lo que ellas hacen consigo mismas.

    Yo hubiera pensado ingenuamente que esto era algo bueno. Pero la autocrítica mencionada al principio, y que en lo personal me tomo excesivamente en serio, me ha llevado a tener que darme cuenta que es un error ya que, a pesar de que yo deseo todo lo mejor y estoy dispuesto a dar lo mejor de mí por las demás personas, sin embargo, no veo cumplidas mis esperanzas: ni de que las demás personas hagan algo mejor de sí mismas, así como tampoco me ha sido posible —en la abrumadora mayoría de los casos— lograr que las demás personas reciban lo más valioso de mí, como lo es el compromiso profundo con todo aquello que considero mi trabajo.

    En último término, cada persona es libre de responder a ninguna otra cosa más que a su propia conciencia. Y yo siempre tendré que recordar mi obligación de respetar eso.


    En consecuencia, esta será la última ocasión que solicite tu ayuda. Sólo si hubiera tu consentimiento explícito, y tu respuesta positiva en cuanto ayudarme a erradicar tanto corrupción como hostigamiento y/o acoso sexual y/o laboral; sólo en ese único caso es que sí te pediría comencemos a ponernos de acuerdo sobre todas las gestiones necesarias a llevar a cabo para lograr tal fin.

    De lo contrario, voy a borrar tu número de mis contactos o lista de amigos, y así dejarte en la plena libertad para producir y asumir las consecuencias —cada uno— de nuestras propias acciones, por separado.



    ¿Qué debo hacer, amigo? ¿Cuento contigo, o te borro de mi lista?

    JCM 200325

    Epístola de ficción. Cualquier coincidencia con el principio de realidad es fortuita.

    Movimiento social bonito

    😂😂😂😂😂😂😂

    ¿Qué creen mai frens? Ya no puedo publicar, sólo reaccionar desde mi súper cuenta original, Jorge Castillo Martínez, de Facebook.

    Censuras de todos los sistemas de toda la M4tr1X.



    ¿Qué no han visto los infinitos recursos estéticos e intelectuales que poseo?

    Todo lo tengo previsto para hacer lo que yo quiera, por mucho tiempo. Para empezar tengo otras cuentas y tengo cuentas conectadas a mi cuenta desde las cuales desde las cuales también puedo publicar.

    Siempre será más sencillo que me escuchen, a que me sigan ignorando.

    Que se pudran los tibios. Ayuden a hacer escándalo, les he estado componiendo pura calidad.

    https://secretariadefilosofiaenhidalgo.com.mx/

    ¿Les propongo un acto de dignidad, iconoclasia pura, v4nd4Ll530 sin costo y un movimiento social bonito, todo a la vez?

    Nadie me apoye a mí, si no quiere. Pero ¿no sería divertidísimo que tod@s le pongamos 😂 a las publicaciones «oficiales»?

    ¿Así, o más fácil?

    😂😂😂😂😂😂😂


    #revocacióndemandatojuliomenchaca #fuerafarsantesdeseph #fueranatycastrejón #razonamiento #libertad #revocacióndemandatoparajuliomenchaca #artistasquéestáncreando #poiesisophia

    VICTORY not vengeance

    Cuánto vale la escritura…



    En cuanto a ser escritor, una de las pruebas que me puse y que me di a mí mismo, sobre mi indudable calidad, fue en aquella ocasión donde, siendo subgerente de una tienda Aurrerá, escribí un correo electrónico cuyo valor en dinero me redituó arriba de los $50,000 en ahorro de gastos y garantía de continuidad operativa para mi unidad.

    Siendo encargado, justamente, como  «subgerente de operaciones», era mi responsabilidad pagar a todos los proveedores, garantizar todos los servicios, mantenimiento de equipos, contratación, capacitación, y supervisión de personal operativo; en general, todo aquello que fuera indispensable y necesario para el mejor funcionamiento de toda la infraestructura de la unidad.

    Me encontraba en la ciudad de Sahuayo, Michoacán; si no de las más, por lo menos sí bastante calurosa, e hirviente en crímen organizado.

    Mis equipos de refrigeración y congelación para la venta de perecederos, como carnes y verduras, estaban teniendo constantes fallas en todo el sistema. Se pagaron y se hicieron diferentes trabajos de mantenimiento; las soluciones sólo iban siendo temporales, cuando ya aparecía un nuevo problema de mantenimiento que arreglar y que se abonaba al conjunto de desperfectos interminables.

    Para cada trabajo hice las gestiones de reclamo de garantía por el servicio de proveedor de mantenimiento. Por cada trámite, el CEO de mantenimiento de Walmart México y Centroamérica validó, a favor del proveedor, que no había garantía por reclamar, sino que simplemente se estaban realizando los trabajos de acuerdo a las necesidades.

    Llegó el momento en que reuní la evidencia suficiente e irrefutable para decirle, en un correo electrónico (con copia para tod@s los CEOS de Walmart internacional), a este CEO transnacional de mantenimiento, que más bien parecía que estaba trabajando para el proveedor y no para nuestra empresa, Walmart.

    Le dije terminantemente que mi unidad no iba a pagar más, y que exigía que se remediese, como fuese y lo antes posible, todo mi sistema de congelamiento y refrigeración.

    En el correo electrónico específico en el cual le dije todo esto, estaba haciendo la reclamación sobre la garantía de un servicio de mantenimiento mal ejecutado, cuyo monto de pago ascendió alrededor de los $50,000

    Claro que, dejar en perfecto estado mi equipo de refrigeración y congelación, tanto al proveedor como al CEO, les costó mucho más.

    JCM

    «La identidad nadie te la regala»

    «La identidad nadie te la regala»

    Creo que es hasta ahora que tengo las palabras más precisas para decir claramente por qué aprecio y valoro tanto la novela «Rabia Ikari» de nuestro paisa Rafael Tiburcio García. Hace ya años, entre 5 y 3, que había dado con el término «épica» para tratar de explicar la importancia de esta obra literaria. Pero no tenía claro aún cómo fundamentar el uso de ese término.

    También, en una ocasión, recuerdo que uno de los pocos poetas del estado que admiro por su obra y magia, Andrés Cisneros, cuyo nombre real es Andrés Cisnegro, me preguntó si yo había escrito algo de crítica literaria, o si sabía si alguien más la hacía. Según mi percepción, me parece que no ▀dije▀… Así, propiamente, del estado de Hidalgo, entre lo que ha podido llamar mi atención por más de un decepcionante momento efímero y lo que he alcanzado a leer, no. Me parece que no. Creo que no ha podido ser terreno fértil para ello.

    Imagínate, si uno de los «titulados» y premiados e «internacionalizados», en su ignorancia o perdición moral, le llama a algun@ de sus «amig@s» titulad@s y premiad@s, «el Shakespeare de Hidalgo», inmediatamente puedes darte cuenta de dos cosas:

    (1) Ni el emisor ni el receptor del piropo literario tienen identidad ni ideas propios; la única literatura que consiguen es la de la ficción de sus adulaciones mutuas. Si no tienen el mínimo nivel de autocrítica para avergonzarse de esto, y además lo internacionalizan y los premian, significa que en realidad nadie los ve ni los está escuchando, ni mucho menos los están leyendo. Al decir que no tienen identidad, podemos extender esto al límite de su dimensión ontológica y asegurar, sin temor al error, que estas p3r50nas de «requisitos» no son ni valen absolutamente nada. Porque su vida es una simulación constante en todos los sentidos; y lo peor, aquel aspecto que podría ser el pilar de su dignidad como personas en general, el hecho de que son artistas y se supone que ell@s «representan» el «quid» de nuestras mejores posibilidades como seres humanos en general, o al menos una que debería considerarse de las aristas más interesantes en cuanto a ello. Si la plenitud al desarrollo de este camino es un espejismo, pues anulan su persona, ¿no? Y eso ¿por qué debería interesarle a la crítica literaria; si ni siquiera es relevante para la misma literatura? Agrega el siguiente knock-out: su «literatura», si algo famélico hubiere que tuviera la mínima influencia de «importancia» aunque sea en la colonia, lo triste es que su situación de no tener, de verdad, lectores, vuelve su actividad por completo inútil. El más grande autoengaño psicológico, o la estafa más canalla y moralmente baja concebible, lo que merecería las peores deprecaciones, pero serían todo eso cuestiones «morales», «psicológicas», golpes «emocionales» entre unos y otros, «pellizcos sociales», nombré a eso una vez… Si quisiéramos, pudiéramos ver en ese espectáculo, procurando ser generosos, una «fenomenología de la socialité». Pero sin importar mi talento para crear términos y palabras nuevas, lo que solamente serían presunciones mías, y nunca crítica literaria; todo lo mencionado anteriormente nos desemboca en el punto 2, que explicaremos a continuación.

    (2) Por cuanto a la condición de posibilidad que nos permitiera escribir crítica literaria en el estado de Hidalgo no radica esencialmente en que a l@s escritor@s con l@s que hemos contado hasta la fecha no les llegase a apetecer es género, sino que la casi totalidad de escritor@s tiene ideas cojas, infantiles o insólitamente desviadas de lo que tendría que ser «escribir literatura», y en su caso definirse como «escritor@», «intelectual», y/o «artista» en general. No puedes hacer «crítica de…» si no hay nada a que referirse con «de…», cuando aquello a lo que quieres llamar literatura, resulta que no es literatura, o porque no había nadie al rededor cuando se cayó un árbol.

    Daro Soberanes, que apenas muy recientemente había llegado a Hidalgo por aquel entonces, enseñaba que «crítica» era «separar lo grueso de lo delgado». Podría ser lo más cercano a algo que pudiera producir crítica, pero era más bien «maestro» de estas habilidades literarias en general, no tanto crítica en sí lo que le viera hacer.

    No obstante, gracias al estímulo de mis mejores colegas, y gracias a esta Novela, Rabia Ikari, creo que con eso se podría escribir una sola gran crítica literaria que les abarcase a tod@s. Ya tengo en mente, de hecho, cómo será. Incluso si no hubiese de escribir ninguna crítica literaria más en el futuro, ésta sería suficiente para encumbrarme tan sólo en ese género. Y es que, indudablemente, he penetrado en su tejido y no me sorprendería que incluso su autor, de pronto, observe que nunca había leído bien su obra. Es un paradigma. A partir de Rabia Ikari, es posible decir, con una amplia certeza, que nadie sabe ni ha sabido nunca qué es leer, escribir, o hacer arte en general, si no ha leído esta obra… Rabia es la guerra contra todo, y contra uno mismo, por ganarse la identidad propia… Ahí está la guerra fundacional de algo humano, por eso es ÉPICA…

    [continuará…]

    Primeras impresiones de lectura

    (Y pensando sobre el fracaso generacional y aprovechando para recomendar esta lectura en curso de Rafael Tiburcio Garcia, ilustre autor pachuqueño. Con lo cual recuperamos en estas semanas a dos autores pachuqueños que vale la pena leer y recomendar. Margarita Michelena, en poesía, de unos cuantos fracasos generacionales atrás. Y Rafael, contemporáneo)

    Acepto el porro con cianuro, pero por el contrario, no veo que hayamos podido fracasar. Fracasar habría sido dejar de sentir nada. Y por el contrario, hemos pasado hasta frenéticamente por las experiencias que han reclamado nuestra presencia. Tener una rabia en qué reflejarse, dónde rastrearnos por la nostalgia, y la cual verbalizar, de pronto también me salva. Me siento agradecido por tener y encontrar cosas que me hacen darme cuenta de que no soy un zombi asqueroso como las generaciones contemporáneas que me rodean. Todos los días experimento el lastre de vivir y convivir con tanta gente pendeja. Y si lo pienso, no hay nada más glorioso que odiarlos. Odiar el parecerme a ellos. Odiar ser ellos. No sé si fracasamos; nuestra generación, o tú. Pero después de estar ahogado y saturado de tanta intoxicación, y tener que vomitarla, como sea agradezco lo que has escrito y sigo leyendo poco a poco con las venas. Me puedo morir de melancolía, pero mi generación no habrá terminado sino hasta que se consuma la rabia. 

    🙂

     Me gusta tu novela. Me remite a inyecciones de adrenalina como naked lunch, se está haciendo tarde, de josé agustín, metido con bukowski en el revoltijo mental. 

    😛

     Lo estoy disfrutando de corazón. Si eso es fracasar, me permito hundirme en la mierda con todo y mi odio por la humanidad.

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