…la amistad con nada…

El ego oportunista se apropió de mi alma cuando estaba fracturada,

le ofreció incomprensibles contratos, que de ellos no supe nada.

Es el maestro de la semiótica;

un poco de agruras y me hace perder la calma con cualquiera.

Reconoce, en cada comisura, el augurio de mi llanto, me engaña con sus epílogos egoístas, que me hacen culpar a otros y evadir la culpa.

Inhibe el dolor súbito de los cristales rotos de mis ventanas y los convierte en espejos del yo.

Nunca calla, seca mis lágrimas en piedras pesadas de sal que que chocan y braman;

las une en su envergadura, hasta que del alma sólo quedan ramas secas.

Ahora parece que tengo la razón en todo, pero sólo tengo la amistad con nada.

Sólo sed de sus llamas para fundir el arte en estructuras pesadas,

para elevarlo con mis andamios donde ya no pueda alcanzarlo con palabras.

Soren Kierkeegard (pseudónimo contemporáneo)

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