Yo, don gobernador

Si alguien debe gobernar,
¿por qué no dejarme yo?

Soy el único en su vasto
—regio, ilustre— muladar
que no ha de sentir vergüenza
cuando le llamen a cuentas.

Porque si no he dado nada
que se pueda aprovechar,
sólo es por la gente hueca:

inútiles tod@s que no
saben, y no van a hacer
valer pa ni un cacahuate

su inerte gran posición
como simple y llana gente
que no pueda ser —increíble—
todavía más pendeja.

JCM

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